Últimos temas
» # RPG Tratando de sobrevivir
Sáb Mar 07, 2015 4:13 pm por Kashi

» Segundo censo y carta al usuario
Sáb Mar 07, 2015 8:55 am por Kashi

» Eliminación de la afiliación élite a Warrior Cats Spain
Vie Jun 20, 2014 10:24 am por Invitado

» Tema #7 Las celebridades
Jue Abr 17, 2014 3:38 pm por Talita Oesed

» Mapa del Merodeador (Confirmación élite)
Lun Abr 07, 2014 11:14 pm por Invitado

» #Tema 6to tema los Cuatro elementos
Mar Abr 01, 2014 6:59 pm por Talita Oesed

» Welcome to League of Legends {Afiliación Elite} ~Confirmación
Sáb Mar 29, 2014 8:33 am por Invitado

» Confirmación Normal~ Cambridge University
Vie Mar 28, 2014 5:36 pm por Invitado

» Rinne: Last Chronicles + Cambio de botón
Miér Mar 26, 2014 3:39 pm por Invitado

Staff
Talita
Administradora
MaquinistaPerfilMP
Pluma
Administradora
CampamentoPerfilMP
Links
Créditos
Nota
Idea orginal de Talita Oesed y Pluma D'Belle. Este skin y sus complementos fueron diseñados por Sylver, del foro SC. Las imágenes y material escrito pertenecen a la administración. Si deseas algo, pídelo.
Gothic Princess

Frenesì Devastador

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Frenesì Devastador

Mensaje por Kashi el Lun Feb 17, 2014 7:10 am

FRENESÌ DEVASTADOR

Nombre: Frenesi Devastador.
Autor: Kashi.
Clasificación: Apto para  +18.
Genero: Drama



Capitulo 1. Sofia:

Capitulo 1
Sofía

La muchacha se llamaba Sofía, una morena hermosa, sus labios voluminosos provocantes, ojos moca asiáticos, alta, hermosas caderas, cabello liso que caía en sus hombros como cascada y sus manos expresivas, llena de sueños, llena de metas, acostumbrada a viajar y conocer cotidianamente ¡Oh! Me encantaba.

Como casi todos los días, Sofía fue al gimnasio hacer su rutina de ejercicios. Siempre iba sola, lo cual muy poco le importaba. Se concentraba tanto es lo suyo, que no notaba las miradas de un chico, que cotidianamente él le hacía a ella. En eso Sofía fue a preguntar algo al entrenador llamado John, pero justamente llega Alex el mismo que siempre la contemplaba. En ese tris de segundo ella lo miro y fue así que físicamente se conocieron.

Una mirada simple, pero profunda. Seguido de eso ella le pregunta a John – hola, quiero cambiar mi rutina ¿Me ayudas?

Él responde – ¡si claro! es mi trabajo, además ya es hora de aumentar de peso y de series a algunos ejercicios – con una sencilla sonrisa desvía su mirada hacia Alex y le pregunta - dime Alex ¿Qué deseas? Sofía atenta pero muy disimulada escucha el nombre del chico y se dice mentalmente – mmm, Alex –

Alex distraído por ojear a Sofía dice - ¿Ah? – ¡oh si!, ¿Me prestarías un par de guantes? Los míos ya caducaron – expreso un poco apenado. John amablemente le dice – tengo un par, déjame buscarlos – segundos después aparece John con los guantes y se los entrega a Alex y le dice – ten, pero cuídalos por favor – Alex agradecido le dice – no te preocupes yo los cuido y gracias – así mismo se retiro para entrenar.

Sofía algo apurada le dice al entrenador – listo, vamos a que me expliques mi nueva rutina – si vamos, comenta John.

Después de eso termina su actual rutina y va al baño para cambiarse, minutos después sale y se retira del gimnasio para ir a su casa.

Cuando llega a su hogar, comienza a recodar a Alex – me gusto, esa mirada placentera me atrajo – se decía ella en voz alta. Aun así en ningún momento se dijeron algo; una mirada dice mucho más que mil palabras.

Esa semana Sofía no pudo ir al gimnasio por cuestiones de estudio, por más que ella quería ir entrenar con una doble intención, no podía, sus estudios obviamente tenían mayor importancia.



Por su parte Alex se extrañaba que la chica no hubiera ido a entrenar el resto de la semana.

Por su mente no cruzaba su nombre porque no lo sabía. Se decía así mismo – quiero verla, ella me encanta – un sonido interrumpe sus palabras, era la puerta del frente de su casa que tocaban desde la calle.

Alex se dirige a escotar la puerta al percatar que era su mejor amigo, lo saludo – Grego, loco ¿Como estas? –

(Alex le decía Grego de cariño, pero su nombre era Gregory).

Grego con una risa traviesa le contesta - ¡Alex mi pana! Bien, vine a ver el juego contigo.

Alex lo hace pasar y le comenta – yo no quiero ver el juego - con curiosidad le pregunta Grego ¿Por qué?

– Es que quiero contarte algo – le dice Alex casi confesándose. – bueno soy todo oídos cuéntamelo todo – dice Grego en forma chistosa.

Con emoción Alex le comenta – hace días vi nuevamente a la chica de la que te mencione hace semanas, fue en el gimnasio como siempre y por fin me voltio a ver – esta vez un poco mas desganado dice – aunque no me dijo nada – y pone cara con un toque tristeza.

Grego le dice – tenias tiempo que no te veía así - ¿Así como? Pregunta Alex – pues emocionado, medio enamorado por una chica que no conoces ni el nombre – agrego Grego.

Inspirado se expresa Alex – ella tiene algo misterioso en su mirada. He notado que llega al gimnasio, se pone unos auriculares, habiendo música. Hace su rutina sin mirar a nadie, no está pendiente de exhibirse y eso me gusta, porque no lo necesita es suficiente con la simple acción de entrar, porque es bellísima. O sea es diferente incluso llega sola, uno que otro saludo a personas conocidas, ni mas, termina su rutina y se va.



Grego comenta - ¡Sí!, es muy diferente, más bien extraña. Pues pocas mujeres van solas al gimnasio y yo diría que el 90 ò 95 % de ellas cuando van a un gimnasio, lo primero que hacen es coquetear mientras hacen ejercicios – Alex con un gesto casi sobrado le responde – pues ella entra en el 10 ò 5% restante.

Grego se ríe y afirma con un sí. Al terminar la conversación Grego se marcha de la casa de Alex y éste aprovecha para bañarse porque quería salir.
Capitulo 2. Momento imprevisto:

Capitulo 2
Momento imprevisto




En otro lado Sofía ya había terminado con los pendientes cargados del liceo y le dice a su papa – papi, voy a caminar un rato, ya termine todo lo que tena que hacer.


Su padre entiende y le dice – está bien, toma dinero por si quieres comprarte algo. Con un gesto gentil Sofía le dice – gracias papi, llegare a las 8: 00 pm – viendo su padre el reloj le contesta – ok, a las 8:00 te quiero aquí, la calle es muy peligrosa y mucho más para un chica, son las 6:10 pm, es tiempo suficiente para que te distraigas. Sofía va a su habitación y se da algunos retoques en el cabello y de maquillaje.



En el recorrido evocaba a Alex, tratando de recordar cómo era en él en detalle. Llega a su memoria olvidadiza que era de piel clara, definido, de ojos claros, tono gris con un toque de dulzura miel, labios ricamente carnosos, de nariz perfilada, cabellos castaños, barba muy baja, pero sexy y de corte agradable. Sus pensamientos son interrumpidos por música que venía del local de ventas de Cd. Opta por entrar porque quería comprar un Cd de su banda favorita.


En esa oportunidad llega Alex para platicar con el dueño del local, sobre un Cd que le encargo hace varios días. Para su sorpresa, Sofía se encontraba allí, la ve y la detalla completamente, de fondo se escuchaba una canción propia para la ocasión. (“Todo cambio” de Camila).


Nota sus jeans color azul petróleo ajustado hasta los tobillos, que resaltaban sus hermosas piernas y caderas, sus zapatillas rojas pasión, una blusa manga larga blanca que mostraba un poco su espalda con detalles de encajes. Hacían querer explorar lo desconocido acariciando con sus dedos aquel camino columnal que guiaba a la gloria. Tenía su cabello recogido con una cola alta, poco maquillaje que realzaba su natural belleza.


Sofía rota sus ojos, y lo ve. Su corazón se aceleraba, sus nervios comenzaban hacer efecto y le regalaba un otear que lo invitaba a acercarse. Él entiende el mensaje y da unos pasos dudosos, pero valientes.





- ¡Hola! – dice Alex esperanzado a una respuesta.


- Un hola penoso sale de los labios de Sofía – que casualidad que llegues aquí- expreso ella.


- Vine a buscar un Cd que encargue – dice Alex un poco inquieto. ¿Comprado Cd? Agrega Alex.


Sofía responde – si, busco un Cd en especial.


Reaccionando Alex expresa – que mal educado soy, ni siquiera me he presentado ¡mucho gusto! soy Alex – Sofía se ríe.


- Ja, ja, no me quedo muy atrás, un gusto soy Sofía – el chico siente dar un buen paso al escuchar su nombre ¡Sofía!


- Así que te llamas Sofía, tienes un lindo nombre – ella capta el “así que te llamas Sofía”, y le pregunta. ¿Porque lo dices así?


- Bueno, te he visto un par de veces en el gimnasio y tenía la curiosidad de cómo te llamabas – explica Alex.


- Que pena, yo nada más te vi el último día que fui – expreso con sus mejillas sonrojadas.


Alex le gusta que se sonroje, pero para cambiar la conversación le dice


- ¿Quieres que te ayude a buscar el Cd? - Sofía gustosa contesta - ¡Sí!, gracias.



Buscando y escuchando algunas canciones, el tiempo descendía como el agua en cascada, y ninguno se percato de eso. Ya cuando eran las 7:30 pm, a Alex se le ocurre algo – y ahora, que ¿Vas hacer? – comenta con ideas en su cabeza.


- Quería ir a la heladería de la esquina, pero ya no podre ir – expresa Sofía con un semblante pesaroso.


Curioso pregunta Alex – pero, ¿Por qué?


- Tengo que estar a las 8:00 pm en mi casa. Fíjate la hora que es, si voy a la heladería se me hará muy tarde – explica ella.



Alex quería aprovechar la ocasión, son oportunidades que no deberían de perderse, se decía así mismo - ¡Vamos!, yo invito, no nos tardaremos mucho. Sofía un tanto perpleja, pero con ganas de compartir un rato mas con él, le responde – es que no se.


- Insisto, la heladería queda cerca solo a un par de locales, comemos un helado y ya ¿Sí? – anheloso espera la respuesta de Sofía.


- Ok, está bien, ¡pero solo un ratito!


- No te preocupes, será solo un “ratito”. Dice Alex.


- ¡Vamos!, el tiempo es corto, además tengo ganas de un helado de Bariloche.


Entre risas dice Alex – ja de Bariloche será ja,ja.



Llegan al dicho sitio y piden cada uno una barquilla. Conversan de todo un poco, Sofía no se fijaba en el reloj. Disfrutaba el momento, pocas veces podía platicar con alguien, no porque no podía, si no porque algunas conversaciones no le agradaban.



Más tarde Sofía recibe una llamada, mira su celular y ve que es su papa.


- ¡Ay, no!, es mi papa. ¿¡Qué!?, Mira la hora es tardísimo – dice alarmada.


Contesta la llamada - ¿Halo?- su padre enfurecido responde – ¡Sofía, ya es tarde!, son las 9:00 pm.


- ¿Donde estas? – Sofía asustada por el todo de voz de su papa le dice – papi, perdón no me fije la hora. Estoy en la heladería, pero ya voy para allá – su padre sin más nada que decir cuelga bruscamente. Dejando a su hija con palabras en la boca.


- Me voy – exclama Sofía.


Muy consternado habla Alex – de verdad, discúlpame. Es mi culpa todo esto. No debí insistir en que viniéramos a la heladería, solo queri… - interrumpe Sofía – no te preocupe, no me fije de la hora, hablaba y hablaba y ni cuenta me di de que ya era tarde.


Alex se ofrece en acompañarla, dado que por esa pequeña cita inesperada se hizo tarde para Sofía. Sin embargo, ella no accede a su ofrecimiento y replica.


- No te preocupes, de verdad. Voy a tomar un taxi, así llegare mucho más rápido – caminan y se detienen juntos en la cera para tomar el taxi. Sofía saca la mano para llamar la atención del taxista y este se detiene. Alex caballerosamente le abre la puerta y le dice – ¿seguro estarás bien?


- ¡Sí!, estaré bien, gracias por la tarde de hoy.


- ¡Sofía!.


- ¿Sí? – responde ella.


- ¿Podrías darme tu número?, para saber que llegaras bien. dice Alex casi rogando.


- Mmm, ok anota – Alex rápidamente saca su celular para grabar el número.


- 0414 – 778 – 5016. Ahora si me voy más que apurada – ella cierra la puerta sin dejar que Alex pronuncie alguna palabra.


Alex grita a la distancia grita – ¡graciaaas! – y baja la voz – te escribiré.
Capitulo 3. El inicio de lo susceptible:

Capitulo 3
El inicio de lo susceptible


Sofía llega a su casa con una sonrisa que no le cabía en el rostro. Abre la puerta del porche, y al entrar se encuentra a su padre, sentado en el sillón de la sala.

- ¡Pa!, me asustaste - un tanto nerviosa y temerosa dice Sofía.

- Que te de mi confianza no quiere decir que abuses de ella – dice su padre con un tono serio.

- Lo siento, me entretuve en una tienda, de Cds incluso compre uno. Fui después a la heladería y no me fije del tiempo, ¡no vuelve a pasar! Declara Sofía.

- Espero sea así, no quiero desconfiar de ti hija, ¿Vez la hora que es?, es tarde y me preocupa. Si me hubieses llamado para avisar sería distinto - Pausado expresa el padre.

Sofía con una escala calmada le dice – no volverá a pasar, ¡Lo juro!

Su padre se levanta del sillón y entra a su habitación.

Sofía mucha más tranquila, entra al suyo también y se lanza en su cama desplomada y sonriente, en lo absoluto su padre no borraría ese momento inesperado que compartió con Alex.

Luego va al baño a darse una ducha. En eso su celular suena, ella lo escucha y sale corriendo medio desnuda a tomar el celular que estaba en la mesa de noche.

- ¡Un mensaje!, número desconocido, ¿Sera él?

Teclea y abre buzón de entrada, mostrando el mensaje que decía.

- ¿Llegaste bien?, quiero decir que me gusto mucho compartir contigo, espero que esto se haga más seguido - escribe Alex.

Sorprendida por lo que él expreso, se dijo - ¿Me escribió?, ¿Le agrade? Yo también quiero que sea más seguido.

Luego de pensar le responde a Alex el mensaje.

- ¡Si, gracias! Llegue bien, algo preocupada por mi papá, pero todo está tranquilo. Yo no esperaba una tarde así. Fue como sorpresa el día de hoy, mucho menos contigo. Por eso me agrado conocerte, la pase bien.


A él le llega el mensaje, sacando de sus labios una risita linda. Se despide y quedan en verse en el gimnasio al día siguiente.


Amanece y Sofía se levanta para ir a clases. Por su parte Alex va al trabajo y hacer un par de diligencias. Llega la tarde, acercándose la hora de encontrarse Alex y Sofía en el gimnasio.


Tac, tac, suena la puerta de la habitación de Sofía.

- ¿Sí?, ¿Quién? – dice ella.

- ¡Yo!, tu papá – habla el señor.

- Pasa pa – elevando la voz Sofía para que su papá escuchara.


El entra y nota que esta vestida deportivamente.

- ¿Vas al gimnasio?

- Si, ya estoy lista. Termino con mi bolso y me voy – expresó ella.

- Yo voy de salida, si quieres te llevo, no me cuesta nada – amablemente se ofrece su papa.

- ¡Buenísimo!, listo ¡vamos pues!


Sofía no quería ser muy obvia con él, sabia como era su padre llamado Héctor del Castillo. De carácter fuerte, celoso y muy sobreprotector, trabajador. Con todo y eso buena persona.

Llegan al gimnasio, ella se baja y le dice - gracias papi, bendición.

- Dios me la bendiga, ten cuidado al regresar a casa – respondió Héctor.


Ya adentro estaba Alex esperando ansioso la llegada Sofía, cada vez que escuchaba la puerta abrirse, miraba para ver si era ella llegando.

Sofía entra y él al verla sus ojo brillaban, admirándola de arriba abajo. Ella aquello la intimido un poco, pero a la vez complaciente.

- Llegaste, ¿Lista para entrenar? – pregunta Alex.

- Si, lista. ¿Por qué?, ¿hoy serás mi nuevo entrenador? ¡Ah! , hola. Dice ella con un gesto burlón.

- ¡Ja, ja!, hola…

Todo depende de ti, si me dejas ser tu entrenador, por lo menos el día de hoy. Seria todo un placer - casi coqueto, pero respetuoso expreso Alex.

- Ok, veamos que tan buen entrenador eres - le dice ella mirándolo fijamente a sus ojos dulce miel.


Bromearon, charlaron, rieron y por supuesto entrenaron. Ya una hora y media después dice Sofía – bueno, ya me tengo que ir. Entrenamos bastante y tengo que decir que eres muy buen entrenador.

Alex entre suspiros responde – gracias, eres buena alumna…

Ya que te vas, y yo también… este… no se… ¿Quieres que te acompañe?

- Yo vivo retirado de acá, mejor no – dice Sofía.

- ¿Pero por dónde vives? – pregunta Alex.

- Vivo por los Prados, ¡Lejos! - aclara ella.

- No para mí. Yo vivo en la urbanización que antes de los Prados, “Las Colina” – Aclara Alex.

- ¡Aja!; eso explica porque estabas en el local de Cds ese día. Te queda muy cerca…

Entonces así si acepto tu compañía. Total vamos por el mismo camino.

¡Exactamente!, me queda muy cerca, siempre paso por allí para ir a mi casa. Le dice Alex.

- Bueno entonces vamos, no quiero que se me haga más tarde, tengo que hacer unas cosas en mi casa.
Capitulo 4. Cómplices:

Capitulo 4
Cómplices

Minutos caminando, apenas llevaban cuatro cuadras recorridas, Alex quería dar un paso, casi un salto. Darle un beso, donde ella sintiera y supiera que el moría por ella ya hace mucho. Pero sentía temor de cómo reaccionaría la chica. No quería crear un mal pensamiento de él, tal vez que era irrespetuoso o de esos que vacilan de momento. Todo esto cruzaba su mente dejando expuesto un gesto pensativo en su rostro.



- ¿Te pasa algo?, ¿Por qué estas pensativo? - Pregunta Sofía curiosa.

- ¿Ah?, ¡no, nada! … nada malo. Un poco distraído, eso es todo.

- ¿Seguro?, creo que más bien es otra cosa – insiste Sofía, sabía que no era así como él decía.

- Si, algo pienso, pero no estoy seguro de decírtelo – expreso con sinceridad.

- ¿Tan malo es? A menos que me quieras secuestrar o algo parecido – manifiesta Sofía en forma chistosa.



Entre risas dice Alex – ja, ja, ja, ahora si me hiciste reír, no te quiero secuestrar. Pienso que me agradas mucho – en eso se tropieza con la cera y por poco se cae. Apenado de su torpeza con Sofía, la mira y nota que para nada se burlaba, como seguramente otros lo harían.



- ¡Por Dios!, ¿estás bien? – pregunta Sofía con manía por Alex.

- Si, si… estoy bien, gracias… ¡vaya!, ya casi llegamos a los Prados – dice Alex, sorprendido por lo rápido que paso el tiempo.

- Qué bueno que no te paso nada… ¡uff!

Luego de eso entran por una vereda para cortar camino. Esta estaba sola, las casas con sus puertas y ventanas cerradas. Justo al notar privacidad, Alex decide no besarla, no quería alejarla ya cuando tenía su amistad. Pensó que todo con calma y a su tiempo era mejor. Pero si en invitarla a salir; con esto Alex casi poético le dice a Sofía.

- Sofía.

- Dime – girando su mirada hacia él.

- Yo no sé si te agrado en totalidad, me gustaría demostrarte un poco mas de mi. Espero no lo tomes como abuso de confianza…. Eh… ¿Quieres salir conmigo?.

Alex se sintió aliviado, palpo un nudo en la garganta. Al decirle eso fue como aliviar una carga.

Sofía perpleja, casi muda no por la invitación, si no porque ella era muy penosa.

Casi extrayendo las palabras con una soga de su boca, le contesto – tu… tú dices, ¿Una cita?

- Si, una cita, quiero que salgamos un rato y compartir, ¡Claro! Si no tienes inconveniente en ir – opinó Alex, ansioso por una buena respuesta de Sofía.



Un poco nerviosa ante la situación, oculto su semblante tendinoso y le dice – yo muy poco salgo, creo que sí. Me parece buena idea, no está demás conocerte mejor.



- Ok. Entonces… no se ¿Quieres ir al cine o una cena? O tal vez un almuerzo… tú decides – dice Alex para que todo sea perfecto.



Ya estaban en la entrada de los prados, Sofía vivía a solo tres calles de la entrada. Apresurada le responde – creo que una cena… cuando voy al cine ¡Créeme! Voy es hace eso, a ver la película a mas nada, además ¿Quién puede hablar bien en una sala de cine?

- Me gustan tus respuestas, resultan realmente sinceras y con un toque chistoso – menciona Alex con un gesto de agrado.

- Ya llegamos – dice Sofía.

- ¿Aquí vives? – pregunta Alex.

- Si, ¿Tiene algo de malo?

- No, no… se me hace familiar es todo. Igualmente es bonita – aclara Alex.

- Gracias… y también por acompañarme – dice ella.

- Encantado, no fue molestia y lo de la cita, dime, ¿Cuando puedes?

- ¡Oh, sí!, si quieres el sábado. Entre semana no tengo mucho tiempo libre – decide Sofía.

- Ok, así será, el sábado en la noche. Pasare por ti a las 7:00pm, ¿Te parece? - Demanda Alex.

- No, no, no… o sea si al as 7:00pm, pero no vengas a buscarme aquí, prefiero encontrarnos en el local de Cds, si no te molesta – dijo algo exaltada.

Muy extrañado por la reacción y decisión de la chica no quiso ser imprudente, no enfatizando su duda y curiosidad. En la cena tendría mucho tiempo para preguntarle porque esa loca decisión - ¡Claro! No hay problema a las 7:00pm en el local de Cds… tienes que entrar, seguramente te están esperando – opinó Alex.

- Tienes razón, nos vemos el sábado – ella se acerca para despedirse y le da un beso en su mejilla, él le responde con ganas de besarla en los labios, pero se contuvo y prosiguió en darle el beso en esa suave mejilla que radiaba tranquilidad.

Sofía cierra por un segundo sus ojitos moca y se separa para entrar a su casa. El se retira… y a lo lejos después de Alex caminar Sofía lo ve; seguido de esto entra corriendo a la cocina por un vaso de agua.

Una voz de fondo muy sutil y delicada casi un susurro dice – Sofía llegaste, ¿Quieres torta?

Ella voltea asustada - ¡Mamá!, me causaste escalofríos… mmm, gracias, pero solo un pedacito, no quiero malgastar mi tiempo en el gimnasio.



Amanda Victoria de Castillo, esposa de Héctor del Castillo y madre de Sofía del Castillo. Amanda hermosa mujer, paciente, cariñosa y muy guiadora. Cabello castaño chocolate, piel blanca y delicada.

Sofía amaba a su madre, era su amiga, podía confiar en ella y era su pieza de paz en su vida.



- Ma, esta rica… me haces pecar. ¿Me das otro pedacito? – su mama va a la mesa y corta otro trozo de torta para darle a su hija.

- Ten mi sofí, sabía que te gustaría… ¿Y esa carita linda? Manifiesta felicidad.

- La torta ma, es eso… el chocolate da felicidad, mucho estudios lo dicen – manifiesta Sofía casi convincente.

Amanda pone una cara de no convencida e insiste – no, estoy segura que no es eso. Dime, ¿Por qué tan contenta?

- Mami a ti no te puedo mentir, ja, ja, es que me conoces mucho mejor que yo misma… ¡sí!, estoy contenta, hoy me invitaron a cenar – le dice en desahoga a su mamá.

- ¿A cenar?, y… ¿Quién es el afortunado de agradar a mi sofí?

Se llama Alex, entrena en el gimnasio. Hoy me acompaño hasta acá y me invito a cenar para este sábado que entra a las 7:00pm. –le confesó sofí un poco temerosa pero emocionada a la vez.

- Me parece que te gusta, tus ojitos brillan. Me gusta que estés compartiendo con alguien… hace mucho que estabas así, desde…

- No lo nombres por favor mama – dice sofí con una lagrima triste y pesada vagaba en su mejilla.

Un perdón doloroso sale de los labios de Amanda. En eso decide seguir con el tema.

- . ¡Bueno! Y entonces vas el sábado cenar con él.

- Mami, necesito que me hagas un enorme favor.

- Depende, ¿De qué favor hablas?

- ¿Podrías ayudarme el sábado?, tú sabes cómo es papá, no quiero que me arruine mi salida. Últimamente está muy dominante, no entiende que ya no soy una niña.

- ¿Qué?, ¿me pide encubrirte? No nada de eso exaltada se niega Amanda.

- Ma, nada más le dirás que Salí con amigas a cenar, literalmente no le vamos a mentir. Total voy a ir a comer ¿No? – dice Sofía con una risa exagerada y chistosa.

- Ok, esta vez nada mas, quiero explicarte. lo hago porque quiero que disfrutes, poco sales, casi no hablas con tus pocas amistades y todo es el liceo, tareas…Eso está bien, porque eres aplicada, pero tú te encierras en eso te la pasas diariamente amargada y estresada.

Esta salida te hará bien.

- ¡Gracia! grita Sofía de alegría. ¡Te amo ma!

- Yo mas mi reina. Le contesta gratamente Amanda.
Capitulo 5. Un Brindis:

Capitulo 5.
Un Brindis




Finalmente llega el sábado, un sábado diferente, un sábado decisivo, y de cambios drástico en la vida de dos personas, para siempre.

A las 5:30pm Sofía se comienza a alistar. Estaba nerviosa y no sabía que ponerse. Se dirige a su guarda ropa y escoge un vestido sencillo azul oscuro de manga larga ajustado a la cintura con un cinturón negro mate. El vestido llegaba un poco más arriba de sus rodillas. Lo deja en su cama junto con unos tacones preciosos negros y una cartera de mano. Luego de bañarse se vistió mirándose al espejo, su maquillaje tierno con un roce de sensualidad, un anillo y un par de aretes. Por ultimo roció su perfume en su cuello y muñecas. Se veía tan curvilínea con su toque de elegancia.



Al salir de su habitación su padre la ve, ella se puso un tanto fibrosa – tu madre me dijo que saldrías con tus amigas a cenar.

- ¿Te molesta? - Pregunto Sofía.

- No, pero no quiero que llegues tarde. No abuces, no quiero que pase como tu última salida – exclamo Héctor, recordando el día de la heladería.

- No te preocupes papi, cualquier cosa yo te llamo, ¿Te parece? – le dice ella.

- Tranquilo amor, no la afogues. Va a disfrutar un poco – interviene Amanda, que venía del fondo.

- Ok, disfruta entonces – expreso Héctor, lanzando sus brazos de lado.

- Bendición mami, bendición papi.

- Dios la bendiga, se escucho en un solo sonido.

Sofía sale y se dirige al local de Cds. Llega y ve a Alex, vestía camisa blanca manga larga con delicadas franjas celestes, un jean azul marino, zapatos marrones así de ese mismo tono su correa, perfumado deliciosamente y bien peinado. Sofía no disimulo ni un poco y lo contempló… semejante hombre.

Él lo noto y se hace de sus labios una risa de lado.

- ¡Hola, Alex! – dice Sofía.

- ¡Hola!, te ves hermosa, el azul te sienta bien - expreso Alex.

- Gracias, tú te vez muy bien – dice Sofía acentuando su voz.



Toman el taxi y Alex al montarse le dice al conductor – al Gaucho por favor.

“El Gaucho” un restauran famoso en la Plaza Republica, ubicado al norte de la ciudad de buen categoría.

Llegan y Alex le paga al taxista y a continuación se bajan para entrar al restauran.

Toman una mesa para dos, que Alex con anticipación había apartado, se sientan y llega el mesero. Ellos se disponen a ver el menú, Alex le pregunta a Sofía - ¿Qué vas a comer?

- Quiero carne – responde sofí saboreándose sus labios.

- Si quieres pedimos el servicio de carne en vara. Le expone él.

- Buenísimo, tengo mucho tiempo que no como carne a la vara. Respondió Sofía.

- Ok, me trae carne en vara para dos, un adicional de palmitos, con queso cinco estrellas. Pide Alex al mesero.

- Con gusto señor… ¿algo de tomar? Pregunta el mesero.

- ¿Qué vino me recomiendas? – esperando Alex su respuesta.

Este le responde - le sugiero los vinos chilenos señor, son los mejores para acompañar carnes.

- ¿Sofía tomas vino? Pregunta Alex a Sofía.

- Si - respondió ella – ok traiga el vino exclamo Alex.

El mesero toma la orden y se retira.

- Y… ¿Que tal tu día? - Dice Sofía.

- Muy bien, salí temprano del trabajo, descanse y aquí estoy – respondió el con un gesto agradable – adicional le dice - ¿Y a ti?

- Fui temprano a mi practica, al llegar a casa culmine un trabajo para el martes del liceo y descanse un buen raro.

Pregunta Alex - ¿Practica de qué?

- De natación, voy muy temprano o después de las 5:00pm, para no quemarme.

- No sabía que te gustara la natación - respondió Alex.

- No tuve oportunidad de decirte y tampoco me preguntaste si me dedicaba al deporte.

- Ja, tienes razón, ¿Y todavía en el liceo?, ¿Qué edad tienes?

- Si, estoy por graduarme, si dios quiere este mes culmino mi bachiller y tengo 17 años.

- ¿17 años?, pensé que tenias como 20 ò 21 – dijo Alex estupefacto.

- ¡Sep!, he tenido ese problema desde que era una niña. Cuando tenía 6 años mi mamá me llevo a McDonald's. cuando quise entrar a jugar, no me dejaron porque era muy grande , no creían que tenía 6 años, decían que aparentaba como 8 – conto Sofía

- ¿De verdad?, que chistoso – dijo él.



Hubo un minuto de silencio. Y Sofía pensó que él estaba arrepentido por la decisión que tomo de invitarla a cenar.

- Sabes, mejor me voy –dice Sofía con un tono de tristeza.

- ¿Qué?, ¿Adonde vas? – pasmado le pregunta Alex.

- A mi casa, tu cara esta como si te hubiesen lanzado agua fría. Sé que es por mi edad.

- No, no… quédate, no cuestiono tu edad. No te vayas- le dice Alex tomando su mano con delicadeza.

- ¿Y entonces, porque esa cara? – pregunta Sofía entristecida.

- Solo estoy…

- Señor su cena – dice el mesero con la bandeja en la mano.

- ¡Ah!, gracias respondió Alex.

- Sofía por favor… siéntate - le dice amablemente Alex. Ella se sienta y el mesero le sirve. Seguido de esto comen en silencio, los dos estaban como pasmados por lo acontecido.

Terminan de cenar y comienzan a tomar vino…

- ¿Me dirás entonces? – insiste Sofía con una copa en su mano.

- Perdón si mal interpretaste mis gestos, lo que pienso es como sería posible que tú, una chica de 17 años me tuviera así. Sofía me encantas. Es primera vez que me pasa algo así; lo digo por tu edad.



Sofía asombrada, su corazón acelerado casi gritando un te amo, sus manos frías y parpadeando sin parar le responde - ¿Tanto te gusto a pesar de mi edad?

- Si, es que cuando te veía en el gimnasio, tan seria, entrenando sola, fija en lo tuyo, sin ningún alboroto de estar pendiente de hombres o de exhibirte. Incluso tu vestir cubierto que deja mucho para imaginar, tu madures. Todo eso Sofía me parece tan atractivo de ti… y lo menos que pensé era que tenías 17 años. Para como son muchas ahorita, son todo lo contrario a ti incluso mayores que tu. Para mi eres completa, a mis 25 años no conocía una chica como tú.



Para Sofía fue armonioso escuchar todo aquello. Pero no sabía que decir.

- Dime algo Sofía – pidió Alex esperanzado.

- Creo que me estoy enamorando de ti - Confeso ella casi hecho poesía.

- Alex tomo sus manos y poso un beso en ellas. Tomo la botella de vino, le sirvió apenas la segunda copa a sofí y luego se sirvió el diciendo – brindo por esta noche hermosa que estamos pasando,”salud”.

- Sofía toma su copa y alzándola dice – salud porque se repita.  


Última edición por Kashi el Lun Mar 02, 2015 11:37 am, editado 8 veces
avatar
Kashi
Dones de luz

Mensajes : 39
Fecha de inscripción : 22/01/2014
Edad : 25

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Frenesì Devastador

Mensaje por Kashi el Lun Feb 17, 2014 7:52 am

Espero les guste Wink


avatar
Kashi
Dones de luz

Mensajes : 39
Fecha de inscripción : 22/01/2014
Edad : 25

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Frenesì Devastador

Mensaje por Kashi el Vie Feb 21, 2014 9:46 am

" />
Capitulo 6. Curiosidad:

Capitulo 6
Curiosidad

Fue una noche de sorpresas y de amor. Un amor confesado…
Luego de seguir conversando, la oscuridad se hacía más interesante apenas eran las 9.15pm, y el dialogo quería seguir.

- ¿Quieres postre? - Pregunto Alex.
- Me encanta los postres, ¡rico! – respondió Sofí.
- Bueno, pero no será aquí – dice el.
- ¿Cómo? – reacciona Sofía.
- Conozco un lugar donde los dulces son exquisitos, ¿Quieres ir? – preguntó Alex.
- Sí, quiero algo dulce – dijo Sofía con una carita tierna.

Toman un taxi y se dirigen a un pequeño local dedicado a la repostería llamado “Mi dulce rincón”. Llegan y Sofía queda fascinada con tantos dulces y postres, de todo tipo de texturas y sabores.

- ¡Wou!, este sí que es dulce – dijo Sofía con un gesto de asombro.
- Te dije que era un buen lugar – contesto Alex.
Luego de sus comentarios comienzan a pedir su servicio.
- Buenas noches, quisiera un Braun de chocolate y almendras por favor – dice el.
- Yo quiero un quesillo tradicional, gracias – le dice Sofía a la encargada.

Van y se sientan en unas pequeñas sillas que estaban afuera al aire libre con un cálido y relajado ambiente, de vista la luna y las estrellas, con un palpar romántico, también tenía mesas justo para postres.
Llega la encargada  y les sirve los postres.
- Disfruten de los podres y buen provecho – dijo la chica.
    Una línea de voz se escucho, un gracias dicho con agrado de ambos.
- Si, este sitio es bueno y sus dulces deliciosos, ¡Mira esa presentación!, linda ¿Verdad? – expreso Alex a Sofía.
- Tienes totalmente la razón preciosa y deliciosa. Dijo Sofí.
- Sofía, quiero hacerte una pregunta. Expreso Alex con cautela.
- Dime.
- ¿Por qué no quisiste que te buscara a tu casa?, ¿Estás escapada o algo así?
- No, no, nada de eso. Es que mi padre es celoso. Últimamente está sobre protector, incluso me extraña que no me ha llamado - respondió Sofí, aclarado todo.
- Puedo entender eso, eres su niña, para el siempre serás su niña. Y hay que agregar que tienes 17 años, eres hermosa y que en la calle hay peligro, hombres que se enamorarían de ti, así como yo – dice Alex en un tono pasivo.
- Cada vez que lo dices, me asombro, pero me gusta escucharlo. Confeso Sofí de manera sensual.

Terminan su postre y Alex dice – sabes, ya que tu papá es delicado contigo es hora de que te lleve a tu casa, no quiero causarte un problema y  que no  puedas salir de nuevo conmigo. Porque si saldremos de nuevo, ¿Verdad?
- Tienes razón, es hora de irnos, como dije en nuestro brindis, “espero se repita”.

Agarraron un taxi, y Alex la acompaña hasta su casa, para asegurarse que llegara bien.
Llegan y la toma de la mano – fue placentero tener tu compañía esta noche.
- Yo me divertí mucho, me gusto. A pesar de lo  sucedido; creo que fue lo que hizo mejor esta velada – contesto Sofía.

Se despiden, Sofía entra a su casa, Alex se monta de nuevo en el taxi.  Éste lo lleva a su casa. Justo cuando se baja del carro, lo  ve de lejos su amigo Grego y le grita – ¡Alex!
Alex voltea y lo saluda sacudiendo su mano junto con esto abre la puerta de su casa, Grego se acerca y le dice – Alex, amigo ¿Qué tal?
- Bien, bien ¿Y tú?
- Yo bien, estaba platicando con los de la cancha, ¿y esa pinta? – pregunto curioso Grego.
- Fue una noche de cena con alguien especial… y antes de que me preguntes, te diré que estoy cansado y que después es posible que te cuente algo – dijo Alex con un agotamiento en su hablar.
- Ok. Te entiendo. Después hablamos, ¡Descansa pana!

Gregorio se va y Alex cierra la puerta, pasa por la sala, dejando las llaves en la mesa, se desabotona su camisa, gira su cabeza tronando sus huesos, entra a su cuarto, se termina de quitar la camisa, sus zapatos los deja en el closet y se baja el jean. Toma una toalla y va al baño para darse una ducha.

- Alex, ¿Qué te pasa?, ella es una niña comparada contigo. Tan solo tiene 17 años – se decía el así mismo.
Salió del baño, secándose y decidió acostarse un par de minutos desnudo. Quería relajarse totalmente, no quería sentir peso en su cuerpo.
Para él fue un poco abrumador saber que Sofí era menor de edad, que no le había pasado eso y que para completar su padre, el de Sofía, la cuidaba muchísimo. Comprendía bien, que si intentaba tener algo con ella el papá de Sofía sería un gran obstáculo entre ellos, que lo criticarían por estar con una chica menor, no sabía que hacer.

El pretendía algo serio, como hombre tendría necesidades íntimas, pensaba como sería eso con ella. Tenía muy presente que ella no era cualquier chica, no como otras que no han crecido muy bien y se le lanzan a los hombres. Tendría problemas con eso… era todo un nudo de lana.
Pasaron unos 10 minutos y decide levantarse, para buscar un bóxer para dormir.

Por otro lado Sofí estaba emocionada, su felicidad brotaba por los poros. Su papá la vio llegar y se sintió tranquilo de que ella estaba en casa. Amanda la vio y  entro a su habitación para descansar.
Sofí tomo su celular para escribir un mensaje a Alex. Pero luego decidió no enviarle y lo borro. Se dispone hacer su rutina de aseo… se coloco una pijama y roció splash refrescante en su cuello.
A diferencia del hombre que no salía de su mente, ella no podía dormir, pensaba en ese momento inesperado, donde él se declaro. Pero junto con eso venia a su mente como un susurro adviértete que Alex se alejaría por ser ella una pequeña chica, que no se arriesgaría a tanto.

Pasaron los días, Sofía en su habito diario de clases, poco salía, ya iba una semana y no había ido al gimnasio, Alex algo extrañado no aguanto y le escribió un mensaje a su celular.
- “Sofía ¿Cómo estás?, todos estos días he ido al gimnasio y me extraño que tu no… me hace pensar que te reclamaron el sábado por la salida”.

Sofí estaba en el Polideportivo, entrenando. Tenía una importante competencia de natación. Su celular estaba en el bolso. Una hora más tarde sale de la piscina, toma su toalla y se quita sus lentes junto con su gorro. Fue a su casillero para sacar su bolso, toma su ropa y toma el celular para ver la hora.
- ¡Un mensaje de Alex!, ¡ay, no!, fue hace más de una hora.
- Disculpa, no respondí antes porque estaba ocupada – escribió ella su respuesta.
Alex al ver el mensaje decide llamarla.
- ¡Hola!, que gusto me llamaras, ¿Cómo estás? – contento Sofía la llamada.
- Muy bien gracias, no te llame antes para no molestarte – dijo Alex.
- Tu no eres una molestia, al contrario me agrada platicar contigo – comento sofí con mucha sinceridad.
- Cuéntame, has estado muy ocupada esta semana entonces – comentó Alex.
- Si, esta y las siguientes dos semanas. Tengo una competencia este mes de natación en Caracas y nuestro entrenador nos exige muchas horas de práctica al día. Explico Sofí.
- ¡Wou!, ya veo que es serio lo de la natación, pensé que lo hacías para mantenerte en forma, ya entiendo porque no has ido al gimnasio. - comprendió Alex.
- ¡Uff!, si muy serio, salgo muy cansada, como para ir al gimnasio…
Quería verte.
Mañana tendré nuevamente una práctica. Si quieres ven un rato al poli y así platicamos un rato – sugirió sofí.
- ¿Mañana?, claro que puedo… dime la hora y estaré allí. – dijo Alex.
- Bueno… entreno de 4:00 pm a las 3:00 pm. si quieres vente a las 6:30 pm, así me ves un rato entrenar.
- Perfecto mañana salgo temprano del trabajo… para deleitar tu práctica – respondió el de forma coqueta.
- Ok, te esperare.
- De acuerdo, descansa mi nadadora favorita – dijo Alex en u tono muy juguetón.
- Ja, ja, ja, gracias Alex hasta mañana.

En otro lado Amanda espera a su hija y a Héctor para la cena…
Suena el teléfono fijo de su casa y sale a contestar.
- ¡Buenas noches! – contesta Amanda.
- ¿Mamá? – responde la persona del otro lado del teléfono.
- ¿Maximo?, bebe por fin llamas. Expreso ella con un tono alegre y especial.
- Mami, el trabajo me absorbe y no tenía mucho tiempo – respondió el.

Máximo del Castillo, hijo de Amanda  y Héctor. Hermano mayor de Sofía del Castillo.
Un importante empresario en el área industrial, muy reconocido en su ciudad y en otras partes del país.

- Cariño, ¿Cuándo vienes? Todos queremos verte – dijo su madre casi llorando.
- Mami, desde que me independice con mi empresa tengo mucho trabajo. Pero aquí en Colombia ya hemos culminado mi equipo de trabajo lo hizo bien y rápido. Para eso te llamo, quería decirte que la próxima semana estaré de regreso – comento Maximo.
- Qué bueno amor, pero si ya terminaste, ¿Por qué no vienes antes? – pregunto su mamá.
- Si mami, pero tengo que ir a la capital, a una última junta ejecutiva. Luego de eso iré casa… madre tengo que colgar, bendición – dijo despidiéndose.
- Dios te bendiga amor, cuídate – respondió Amanda.

Seguidamente de eso Héctor llega…
- Buenas noches amor, ¿y esa felicidad? – pregunto él.
- Es Maximo, llamo y dijo que vendría la próxima semana – dijo Amanda con una sonrisa en sus labios.
- Héctor le da un beso y le dice – perfecto ya quería verlo… ¿Y Sofía? – dijo.
- No ha llegado – respondió ella.
- ¿Qué?, pero bueno esa muchacha… que se cree, ¿que se manda sola? – exclamo Héctor muy molesto.
- Amor, cálmate. Apenas son las 7:30 recuerda que estas semanas tiene práctica cuatro horas diarias en el polideportivo. Por su competencia. Explico amanta.
- Pero… es… - intento decir Héctor. Amanda interrumpe y le dice – además déjala respira. Sabes que ella poco sale, desde aquella vez… ya el año que viene cumple 18.
- Por lo mismo, no quiero que le hagan daño. Mataría a quien sea si la lastiman… iré a buscarla- dijo Héctor.
- ¡No!... deja que llegue sola, tiene que aprender… así deja de pensar y olvida ese trauma, claro si lo logra.
Ya está por llegar, su práctica es de 3:00 pm a 7:00 pm. No tardara mucho.
- Está bien, pero si se pasa de las 8:00 pm iré a buscarla – dijo tratando se de calmarse.

20 minutos más tarde llega Sofía… cansada y con hambre.
- ¡Hola! – dice ella cerrando la puerta.
- Gracias a dios llegaste – dijo su madre.
- Bendición.
- Dios me la bendiga.
- ¿Y… papi? – pregunto Sofí.
- Está en la habitación, ve y salúdalo. Mientras sirvo la cena.

Sofía va y se dirige a que su padre para ver como estaba.
- Hola papi… bendición.
- Dios me la bendiga, ¿Qué tal tu practica? – pregunto él.
- Bien… bien cansona, cuatro horas casi sin descansar, eso cansa mucho… voy a comer, ¿Ya cenaste? – pregunta Sofí.
- No, iré contigo.

Sofía y su padre se dirigen al comedor  para cenar en familia.

Alex por otro lado estaba bebiendo con Grego y un par de amigos en un bar.
- Tomemos otra, vamos a brindar – dice Grego.
- Por la vida – dice uno de ellos.
- Yo por esta noche – dijo Gregorio.
- Yo… quiero brindar por una respuesta positiva – dice Alex.
- ¿Qué? ¿Cómo así? – pregunto Grego.
Alex serio  le dice – bueno hay una chica, me encanta y quiero que sea mi novia.
Se escucha casi como un coro de iglesia – eso, te lo tenias escondidito.
- No, ni tanto, el me había comentado de esa chica. A menos que sea otra – dijo Grego.
- ¡No vale!, es la misma. ¿Qué te crees que soy? – dijo Alex en una forma sarcástica.
- Por favor, si eres el terror. Todo aquí sabemos cómo eres. Te encantan las mujeres, claro, ¿A quién no?, pero a ti te gustan todas amigo – dijo Gregorio casi en ironía.
- Esta vez no es así. Esta chica me tiene flotando… solamente ella me gusta – confeso Alex a sus amigos.
Dice uno de sus amigos – pero cuéntanos de ella.
- Bueno… eh… es hermosa, sencilla, trasmite tranquilidad… es todo lo que yo necesito a mi lado… expreso con mucha sinceridad Alex.
- ¡Wou! y… ¿Cómo se llama? – pregunto el chico.
- Sofía. Pronuncio Alex.
- ¿Sofía? – dijo curioso el muchacho.
- Eh… si, Sofía, ¿La conoces? – respondió Alex.
- Conozco a una, pero de vista nada más.
- No creo que sea la misma – dice Alex.
- ¿Sabes su apellido?, para verificar si hablamos de la misma Sofía – preguntó el muchacho.
- Eh… no… no lo sé – respondió un poco apenado Alex.
- ¿Ah?, ¿quieres tener algo con ella y ni siquiera sabes su apellido? – dijo Gregorio interviniendo en la conversación.
- ¡A pues!, tengo mucho tiempo para saber eso ¿No?, ni siquiera tengo apuro – respondió Alex.
- Amigo, la Sofía que yo he visto se apellida Castillo.
Dicen que tiene o tenía una clase de trauma. Al parecer cuando tenía 9 años un hombre abuso bruscamente de ella.
- ¿Sí? – dijo Alex.
- Si, se rumora que desde ese entonces ella cambio mucho… su padre y su hermano la cuidan mucho desde que paso eso. Falta que sea la misma – conto el chico a Alex.
- Como sea… sigamos bebiendo dice Grego.
- Saben, tengo que irme. Mañana tengo que trabajar y aparte cumplir con compromisos pendientes… lo menos que quiero es embriagarme y pasar el día de mañana mal – expreso Alex.
- No seas aguafiestas – comento uno de ellos.
- No, me voy.  Otro día será - Sigan disfrutando.
- Ok, cuídate amigo  - dijeron los muchachos.

Alex quedo muy pensativo con lo que escucho de su amigo. No estaba seguro si era la misma Sofía, porque no tenía conocimiento del apellido de ella, mucho menos si tenía un hermano. Pero sabía una cosa, la conducta protectora de su papá. Quería descubrir si era la misma chica. Y si era así conocer a la verdadera Sofía.
Capitulo 7. Sorpresas:

Capitulo 7
Sorpresas
Sofía seguía en sus prácticas de natación. Amanda cuidaba de su hogar, Héctor trabaja todo el día. Su rutina diaria de su oficina a casa y Alex trabajando, no muy concentrado por Sofía.

Ese día casualmente un jueves Alex llama a Sofía para confirmar que iba de salida al poli. Sofía guarda su bolso en el casillero porque ya no lo necesitaba, seguido de eso se acomodo sus lentes y se lanza a la piscina a seguir practicando. 30 minutos después llega Alex al poli deportivo, decide no llamarla para verla entrenar. No podía distinguirla, pues había muchas chicas en la piscina junto con los lentes y el gorro no podía reconocerla. Alex siguió mirando, buscando ansiosamente a Sofí.

El entrenador detiene la práctica para que las chicas reposen un rato… ellas salen de la piscina y estiran sus extremidades. Alex la ve y queda embobado al verla. Pasando un cuadro de imagines y fantasías por su mente observando aquellas curvas y sus piernas atléticas. A lo lejos pudo recorrer su cuerpo detalladamente, cada vez se sentía más tentado. Sin embargo Sofía no lo vio.
El entrenador toca su pito indicando la última parte de la práctica. Las chicas se ponen en posición para seguir la práctica. Se zambullen a la piscina.
Alex pudo apreciar cada brazada de su Sofí. Luego ya para culminar Sofía se relaja respira profundo y nada por debajo del agua 50 metros conteniendo la respiración. Esto lo hacía cada vez que culminaba su práctica para mejorar su respiración.
Alex viendo aquello asombrado de todo el trayecto que aguanto, sonríe y se dice – ahora me encanta mucho más.
Mira su reloj  apuntando las 7:03 pm se acerco a la piscina para llamar a su Sofí.
Sofía sale y la toma de sorpresa encontrándose de frente a él.

- ¡Alex!, me asustaste, ¿vas llegando?
- No, llegué hace rato – dijo él.
- ¿Y porque no me avisaste? – pregunta Sofía
- No quería interrumpir, además quería verte entrenar, tengo que decir que lo disfrute, digo, verte entrenar eres asombrosa – confiesa Alex mirándola fijamente a sus achinados ojos
- ¡Gracias!, de ti todo son buenos cumplidos… tengo que irme a cambiar, ¿Me esperas? – pregunta Sofía
- ¡Sí, claro!... no me moveré ni un poco – comento Alex.

Apresuradamente va al cambiador, peinándose y rociándose un poco de perfume. Sale corriendo a que Alex.
- ¡Listo! – expresa Sofí.
- Ok, vamos – dice Alex
- Me alegra verte ¿Sabes? – comenta Sofía toda emocionada a Alex.
- Sofía, quiero decirte algo,  eh … bueno … más bien …  - corta su oración, toma a Sofía por la cintura, acercando sus labios rápidamente a los de ella, con intenciones de un acto de robo a su boca… muy preciso lo hace … Sofía por un segundo quiso negarse, pero no lo resistió. Se dejo llevar por ese beso pasional, siguiendo la corriente pasa su mano muy suavemente en el cuello de él. Culminando su vivo beso dice Alex.
- Ap… esto era lo que te quería decir, en hechos… me encantas, me estoy enamorando de ti Sofía… pensé en no besarte, pero… es muy difícil en mi situación, o sea la tentación de tenerte cerca es como una trampa para mí. No lo pude evitar ya quería saborear tus ricos labios – manifestó Alex.
- Difícil es para mí no seguir un beso así, como este, y del hombre que hace que me desvele por las noches, que mi corazón se agite con el simple hecho de una mirada. – confeso Sofía, con su mente abierta espontanea y delicada.

No había más que decir, el no se detuvo y le dio otro beso tierno y espectacular. Era más que suficiente para ambos de que se iniciaba una relación desde ese momento. Hubo una pregunta y ella respondio… sin necesidad de palabras. Luego de eso se separaron caminaron un rato mas y se despidieron.

Ya en la noche Sofía estaba en su casa sin poder dormir. Se levanto de la cama, busco sus llaves y salió al porche para sentarse a ver las estrellas.
Las observaba sin cesar, recordando ese beso encantador; por un momento le dio miedo estaba clara que desde ese instante tenía algo con él y luego la mitad de su cerebro pensaba en su celoso y atolondrado padre, consciente de que vendrían  problemas. Que su hermano llegaría pronto justo cundo no quería ellos serian exactamente una roca en su camino.
Se canso de tanto pensar, entro a su casa y se acostó.

Los días pasaron, Alex llamaba constantemente a Sofí, se escribían a diario. Sin embargo Alex no olvidaba aquella conversación con sus amigos en el bar. El tiempo corrió llegando a la competencia.
- ¿Nos vamos ma? – pregunta Sofía a su mama.
- Si ya toda esta listo – contesto Amanda.
- ¿Papá va? – Sofía.
- Eh… no cariño tiene mucho trabajo – dijo en tono melancólico.
- Que extraño… - respondido con sarcasmo – siempre es lo mismo, no puede ser, mis cumpleaños. Incluso mi comunión y otros eventos tan importantes en mi vida y él se da el lujo de faltar a todos. Es como un muñeco tirado en la esquina de la sala, de adorno nada más. Eso parece. – dijo Sofía molesta y llorando.
- Sofía no lo tomes así… por… - dice Amanda su oración interrumpida.
- No me vengas con “no lo tomes así”. No entiendo casi no me deja vida propia por sus celos. Todo a escondidas por temor a como reaccione ¿Hasta cuándo con eso?, ¿Ah? , ¿Hasta cuándo? – grita Sofía – ¡el parece no pertenecer ni a esta casa ni a mi vida!
- Te entiendo, ven acá …
Amanda la abraza, no sabía como borrar todas las heridas que su esposo le hacía a Sofía.
Calmándose todo un poco toman un taxi al aeropuerto y se montan en el primer vuelo a Caracas. El resto de las chicas iban en camino e un expreso. A Sofía no le gustaba viajar así aparte del poco trato que les tenía a ellas.

En la mañana ya estaban en el poli deportivo de Caracas. Amanda en las gradas y Sofía calentando. Suena un celular y contesta la mama de Sofía.
Era el móvil de su hija - ¿Hola?
- Buenos días por favor con Sofía – era Alex al teléfono.
- Lo siento ella en este momento no puede contestarte, ¿si quieres dejarle un mensaje? – pregunta Amanda.
- Lástima, no se preocupe yo la llamare mas tarde.
- Bueno creo que no podrás, es que estamos en Caracas en una competencia de natación, ¿pero con quien tengo el gusto?
- Si, ya sé que hoy compite, bueno dígale por favor que la estuve llamando y soy Alex, un gusto. – un poco dudoso dice Alex su nombre.
- ¿Alex?… mmm ok, yo le digo que tu llamaste – dejando curiosa, contesta Amanda.
- Ok, muchas gracias, hasta luego – dice Alex cortando la llamada.
Amanda sonríe por un momento al saber que era Alex, el chico que su hija le había comentado.
Sofía se acerca y le dice a su mama – en 5 minutos comienza la competencia.
- Hija… Alex llamo.
- ¿Qué? ¿Y apenas me lo mencionas? – expresa exaltada Sofía.
- Niña pero si apenas te veo – dijo su madre en un tono molesto.

Sofía toma su celular y enseguida lo llama.

- ¿Alex?
- Sofí, mi vida, ¿Lista para tu competencia? Tu mamá me contesto hace rato – conto Alex.
- Si, es que ella tenía mi celular – explico Sofía.
- Tengo que decir que ustedes o sea tú y tu mama son hermosas…
- Gracias… ¿Qué? … ¿Qué dices? – todo confusa pregunta Sofía.
- Que ustedes son hermosas, ya entiendo eres igual a ella.
- ¿Pero cómo? … si tú no has visto a mi mamá. Ya va un momento… ¿Estás aquí?
- ¡No podía faltar! ¿Cómo perderme tu competencia? … soy tu fan.
- ¡Oh, por dios! Estas aquí… te quiero ver ya… - expresa Sofía emocionada, feliz y muy contenta de ver  a Alex.
- Estoy en las gradas, pero no se su mamá esta allá. – con un tono preocupante dijo Alex.
- Ven, yo me las ingenio.
Alex se levanta y llega a donde esta Sofía. Pero justo cuando se ven, el entrenador llama a sofí. La competencia comenzaría.
Amanda ve al muchacho notando que miraba fijamente a Sofía.
Comienza la competencia todas en sus posiciones y se escucha el aviso.
Sofía tenía más de un motivo para ganar y demostrar que podía, estaba su madre y Alex con su inesperada llegada. Ya llegando a la final iban 3 de cabecera Sofía y 2 chicas más.
Sofía recordó todos los buenos momentos y el apoyo de su mama y de Alex ayudándola a ganar.
Levanta su cabeza y comienza a reír con muchas ganas y levantaba su mano.
Salen las chicas de la piscina para recibir las medallas. Sofía quería llorar pero se aguantaba. Ganándose su medalla y un trofeo por el primer lugar.

- Felicidades mi reina. El esfuerzo valió la pena – dice Amanda abrazando a su hija.
- Gracias ma – con lagrimas en sus ojos.
Sofía – se escucha de una reconocía voz.
- ¡Alex! – dice Sofí y sale corriendo a donde estaba el dándose un abrazo.
- Amor eres espectacular, felicidades – dice Alex todo emocionado.

Amanda los ve y se acerca diciendo.
- Hola,… ¿Sofía quien es él? – pregunta su madre
- Ap...  ma… él es – interrumpiendo Alex y se presenta.
- Mucho gusto Sra. Amanda soy Alex, Alex Oquendo – dice él estrechando su mano.
- Ma, el es… mi amigo Alex – dijo Sofía algo asustada.
Alex miro su rostro muestra de decepción.
- Es un placer Alex… eh… hija voy a buscar tus cosas – dice Amanda un poco confundida.
- ¿Qué pasa? – pregunta molesto Alex.
- ¿Qué pasa de qué? – dice Sofí.
- ¿Ahora soy tu amigo? – exclamó Alex.
- Es… que no es fácil. Todavía no. – contesta ella.
- ¿Todavía no? Sofía soy un hombre no un niño, quiero que entiendas esto muy bien. Ya yo no estoy para estas cosas ok. Dijo Alex muy molesto.
- Ok, te recuerdo que tengo 17 años y sigo siendo la niña de la casa o sea, no puedo llegarle así no más a mi madre. Espero que tú también comprendas mi situación. Sabias muy bien los pro y los contra de los nuestro – respondió Sofía aclarando el asunto.

- ¿Interrumpo? – dice al llegar Amanda.

- No mami, no te preocupes…

- Nos vamos Castillo hay que ir al hotel a tomar nuestras cosas. Un avión nos espera.

Alex reacciona al escuchar Castillo quedo un poco abrumado y dice

- Bueno… yo…  me retiro, fue un gusto Sra. Amanda. Chao y nuevamente felicidades Sofía castillo.
- Ok, gracias. Nos vemos luego Alex – dice a muerde dientes Sofía.

- Ah, el placer todo mío Alex y gracias por acompañarnos en este día especial – dice Amanda notando la tención en el ambiente.

- Si, lo disfrute. Hasta luego.

Alex iba atónito, al saber que ella era de la Sofía del bar… de quien habían abusado sexualmente. En ese instante se sintió culpable por la discusión que ellos habían tenido. Entendió porque ella era sí. Y que era aceptable la reacción de ella hacia su mama sobre él.
Capitulo 8. Un día no muy perfecto:

Capitulo 8
Un día no muy perfecto


Los días siguientes estuvieron reticentes; Alex no sabía que hacer, al darse cuenta que era su Sofía, tristemente era ella de la cual  comentaban sus amigos. Estaba enojado consigo mismo por lo sucedido en Caracas, comenzó a entender porque el papá de Sofía era así con ella. Se sentía en una historia de niños, ¡pero no!, la realidad era otra.

Alex después de salir del trabajo se dirigió al gimnasio a drenar un poco todo aquello y con una doble intención, “ver a Sofí”, pero ella no fue esa tarde al gimnasio, decidió descansar.

Un tanto orgullosa Sofía decide no escribirle a su novio, dejando que se calmara los ánimos. Se dispone a salir de su cuarto para buscar un libro en la biblioteca de su madre. En eso escucha el choque de  un manojo de llaves intentando abrir la puerta del porche. Creyendo que era su mamá no se alerta.

- ¿Buenas? – se escucho directo de la sala, proveniente de una voz varonil.
Sofía al escuchar dudo un segundo, pero reconoce la voz y sale corriendo a la sala dejando el libro tirado en un sofá.

- ¡Máximo! – expreso a todo pulmón de la emoción.
- ¡Sofía! – respondió todo feliz de ver a su hermana con sus ojos un tanto llorosos.
- Llegaste, ¡por fin! , de verdad estoy muy feliz de que estés aquí Max…  cuéntame… ¿¡Cómo estás!?
- ¡Si vale!, por fin en casa. Estaba loco por llegar, yo la verdad estoy bien aunque… mmm… un poco agotado por el viaje - Comenta Max con un pequeño suspiro  exhausto.
- Pobre manito, está cansado, pero igual te vez bello, el viaje a Colombia te sentó bien… espera que mami te vea. Morirá de alegría. Ni te imaginas lo que te extraña – expreso Sofía.
- Y… ¿Dónde está? – pregunta Max.
- Fue al súper, pero no tarda.
- Ok. ¿Y papá?
- ¡Ah! – dice con desgano – como siempre trabajando – completa Sofía.

Alex ya de haber culminado su rutina en el gimnasio, le extraño que Sofía no se apareciera en el sitio. Pues tenía planeado disculparse con ella.
Caminando a casa no soporta la presión, quería verla pero no podía ir a la casa de Sofí. Decide llamarla. Este llama y en vista de que su chica no le contestaba, seguía llamando.

- Contesta, por favor ¡contesta! – se decía así mismo.

Puesto de que no le contestaba, su conclusión fue que ella seguía molesta. Lo que no sabía era que Sofía había dejado su celular en su cuarto. Éste repicaba, ella no lo debido a que estaba con su hermano platicando en la cocina y tomando té frío.

Posteriormente de media hora de plática, Max va a bañarse y Sofía busca el libro que había dejado tirado en el sofá. Seguido va a su cuarto a leer acostada en su cama sin notar las llamadas perdidas de su novio.

Alex en su casa preocupado vuelve a llamar.

- Es él – dice Sofía sin mirar el celular, sabía que no tardaría en llamar sin embargo duda en contestar.
- Ok. Tranquila, no creo que todavía este molesto.
- ¿Hola? – contestando ella.
- Sofía – mi china bella, perdóname. No debí armar todo ese  drama… es que… eh… arruine ese día especial – manifestó el casi sin parar.
- Eh… no sé qué decir – Sofía muda ante aquello no expreso mucho.
- Dime amor, lo que sientes – pide Alex.
- Que…pues…pues... también lo siento, creo que nos portamos como tontos – sincerándose muy explicito Sofía.
- Necesito verte, ya, hoy ¿Si? – dice Alex en un tono desesperante.
- ¿Qué? , ¿Hoy? … no puedo – dice pasmada Sofí.
- ¿Por qué no? – un tanto molesto pregunta Alex.
- Es que mi hermano llego hoy de viaje y vamos a cenar. Conociendo a mamá hará una súper cena por su llegada.

Alex queda mudo, un tanto atónito. No porque no podría verla, si no por la respuesta, eso fue lo que termino de comprobar que si era ella, la pobre chica de acoso sexual y del repugnante caso. Confirma el mal y triste pasado de su novia, aludiendo las palabras de sus amigos, de que tenía un hermano.

- ¿Alex? ¿Estás molesto?
- Eh… perdón… no, no, solo que quería verte. No te preocupes comprendo.
- Bueno mañana puedo – confirma Sofía.
- Ok está bien, perfecto… Sofía.
- ¿Sí?
- Te adoro mi reina, mi china bella.

Sus palabras fueron como tinta… sabia que nunca olvidaría su nueva y linda manera de llamarla “Mi china bella”.
Ella lo sabía muy bien que no lo olvidaría, jamás
- Yo te adoro mucho más mi Alex.

Era obvio que ya no estaban molestos… un día perfecto… su hermano de vuelta y Alex en su corazón.

Todavía la chica no sabía que su novio tenía conocimiento de su triste pasado. Alex no tenía idea de cómo lidiar con eso, era una situación extremadamente difícil, tenía presente que ese sería el inicio de problemas y dificultades.

Llega la noche… en casa de Sofía; había un momento prácticamente festivo. Máximo estaba en casa, Amanda feliz por la llegada de su hijo al igual que su hermana.

- Mamá, ¡cuéntame!, ¿cómo estuviste todo este tiempo en mi ausencia?
- No te lo voy a negar, estuve un poco triste, siempre haces falta en casa mi niño.
- ¿y papá? Ya esta tarde – pregunta Max.
- Interfiere Sofía en la conversación – Si es por ma, el esta trabajo, por mí, ¡no lo está!
- ¡No digas eso por favor!, tú no sabes, ha tenido mucho trabajo – expresa Amanda en tono de molestia.
- ¿y te consta? – pregunta Sofí.
- Ya esta bueno, cambiemos de tema – comenta Máximo.
Ok, iré a dormir. ¡Discúlpame Max!, pero no tengo ganas de seguir conversando. – dice Sofía.
Sale ella de la sala y se dirige a su cuarto, dejando a su madre y hermano solos.
Ya cuando eran las 10:00 pm, apaga su celular, especialmente en esta hora, no le gustaba que la molestaran. Estando en su cuarto, pasa el seguro de la puerta, para que nadie entrara a su cuarto.
En la sala, se encontraban Amanda y Máximo conversando sobre su papá.
- Mamá, ¿qué es lo que sucede con papá?, me explico, de verdad ya es tarde. ¿Tienen problemas o algo parecido?
- Eh, bueno, no estamos muy bien – responde Amanda con sus ojos llorosos a su hijo.
- No llores mamá, no me gusta verte así.
- Es que creo que tu papá me engaña… él solía llegar más temprano, ya a la hora de la cena el estaba aquí, ahora llega tarde, incluso tres noches no ha dormido aquí… eso me tiene mal… ¡Aaah!, ¿que estoy haciendo?, no debería contarte estas cosas. Vas llegando y no quiero atormentarte.
- Mamá, por favor, tú no me atormentas. Creo que tengo derecho a saber de ti, pues soy tu hijo y lo menos que quiero es que sufras por papá.
- Voy a hacerme un té para dormir, ¿quieres uno? – pregunta Amanda a su hijo con la intención de atascar la conversación.
- No, gracias ma, así estoy bien yo voy a descansar… ¡bendición!
- Dios me lo bendiga mi niño.

Amanda va a la estufa a calentar el agua para su té. Prepara el té y cuando lo está tomando llega su esposo.
- ¿en la oficina? … supongo ¿¡no!? – le cuestiona de manera punzante.
- Cariño… discúlpame lo tarde, si la oficina me tiene loco, el trabajo me absorbe.
- ¡Ok, entiendo! Voy a hacer de que te creí y me iré acostar – expreso de manera chocante.
- Cariño… espera…
Amanda le levanto la mano, indicando que no quería seguir hablando.

A la mañana siguiente, en casa de los Castillo, la tensión era eminente, Héctor estaba haciendo que este hogar se dividiera.
Como todos los días, Amanda prepara el desayuno de sus hijos, Sofía a su liceo, Máximo a su sede en el oeste y el no muy grato Héctor a su oficina.
Ya Sofá después de ese día de clases, culminaría ese lapso de estudio y vendrían sus vacaciones. Ya Alex tenia planes con ella, pues su vacaciones estaba a un día de distancia, quería pasear, regalarle detalles o tal vez escaparse a disfrutar.
Capitulo 9. Problemática tarde:

Capitulo 9
Problemática tarde

Sofía al salir de clases, estaba contenta, debido que su padre le había regalado un viaje. Aunque no podría ver en un tiempo a su novio.
Ya que estaba consciente de eso, antes de irse había metido una muda de ropa en su bolso, nada especial. Un jean azul celeste, una blusa azul real con pequeños detalles, aretes rojos y en una bolsa un par de zapatillas rojas.

- ¿Alex podrías venir por mi?, estoy en el puesto de Cds – fue el mensaje que le envió Sofía a su chico.
- En este momento estoy en mi casa amor, no sé, si quieres venir hasta acá y si lo deseas salimos. ¡como tú quieras! – responde Alex, esperando un sí.

- ¡¿Qué?! A su casa… ¡ay no! no me convence… bueno tengo que cambiarme el uniforme. ¡ay no se! – se dice ella en voz alta. Espera uno minutos en responder, por el simple hecho de no saber, no quería, no obstante a la vez sí, estaba confundida.

- Bueno, yo no se donde vives, ven a buscarme y así descanso un poco las piernas – respondiendo sofí el mensaje de Alex.

- Ok amor, voy saliendo.

Sofía lee el mensaje, y solo espera unos minutos, Alex vivía a solos 3 cuadras del puesto de Cds.

- ¡Aquí estas!... – dice Alex, tomándola de la mano y plantando en ella un beso.
- Mejor hablamos en tu casa, porque me duelen un poco las piernas.

Ya camino a casa de Alex le comenta Sofí.
- ¡Oye!, pero es cerca del puesto de Cds, lastima, de mi casa no – expresa la chica.
- Si está muy cerca, ¡ya llegamos!, esta es mi casa.
- Que linda… tu piso brilla bastante ja,ja,ja.
- Ja,ja,ja, sí, soy muy lidioso.
- ¿Y tu mamá? – pregunta Sofía.
- Eh… yo… vivo solo.
- Mmm. Nunca me lo comentaste.
- Creo que es porque no hemos compartido lo suficiente, o sea, no como yo he querido.
- Ya hablamos de esto… no tengo que repetirte el porqué ¿verdad?
- No quiero que me repitas lo mismo, quiero que le pongamos una solución a esto, yo entiendo tu situación, que eres menor de edad y que tus padres de sobre protegen pero quiero que entiendas mi posición. Quiero compartir contigo, soy un HOMBRE de 25 años, ya para niñerías no estoy, ¡claro! Me estoy adaptando por nuestra situación, porque en realidad quiero estar contigo.
- Creo que estas acostumbrado a otro tipo de relaciones, tu sabes, mujeres mayores que yo, con más experiencia en todos los sentido, ya graduadas y todo eso.
- No, no, no te alteres. No te voy a negar parte de lo que dices. Algo si te digo; si estoy o más bien estamos en esto, es porque nos queremos y yo en definitiva estoy enamorado de ti. Indiferentemente de tu experiencia y todas esas cosas que mencionaste, yo te quiero así como eres.
- ¿Estás seguro de eso?, ¿me quieres como soy?, ¿me querrás con todos mis defectos?
- Si mi china bella, te quiero así como eres. La pregunta es ¿tú me quieres así como soy? – interroga Alex a su china.
- Eso está de más… la pregunta ¡digo!
- Dime, si o no – presionando Alex.
- Si, si, si, si yo te quiero así – y grita – yo te AMO así.

Alex la besa nuevamente. La cuestión comenzó a ponerse algo… intensa. Sofía se puso nerviosa, inclusive pálida. Lo separo de sí y empezó a caminar de un lado a otro.
- ¿Qué pasa amor?, ¿te sientes bien? – curioso pregunta Alex.
- A….ap… si, si, sí, estoy bie… bien.
- Te notas nerviosa.
- Nada de… de eso. ¿Sabes? traje una muda de ropa, no pensaba estar con el uniforme todo el día… ¿Podrías prestarme el baño para cambiarme?
- ¡claro amor!, ¡si quieres puedes usar mi cuarto!
- No,no. Ep… gracias pero con el baño está bien… regale una vaso con agua por favor.
- Ok, está bien.
Entra Sofía al baño, se pone de tras de la puerta sentándose de golpe en el suelo.
Se me va a salir el corazón… ¡no debí de venir!

- Amor… ¿ya estas lista? Aquí tengo el agua.
- Ya salgo amor, espera un momento – pasa un rato, Sofía sale del baño. - ¡lista! Y gracias por el agua… ¡uff, tenía sed!
- De nada. Ahora bien, ¿qué quieres hacer?, ¿Algo en especial? – interroga Alex a su china.
- No se… podríamos tal vez ir…. ammm… ¡ay no se!, dime tu, eres mejor en eso que yo.
- Yo tengo muchas películas aquí, y le adapte a mi tv unos panales. Parece una sala de cine. Podríamos hacer una cotufas con mantequilla, en la nevera tengo refresco. ¿te gusta la idea?
- Amor, no lo tomes a mal, es que… no estoy segura de querer estar aquí, no es que no me guste. Tu casa es preciosa y muy confortable, pero….
- Interrumpe Alex y le dice – no te preocupes, te entiendo.

Ya con el conocimiento de la cruel faceta de su novia, comprendió y decide no insistir, no quería asustarla o incomodarla.

- No quiero que te moleste amor… ¡mejor si!, vamos a ver películas aquí.
- No, no lo estoy.
- Como sea, vamos a ver películas, tu idea es buena y me agrada.
- Entonces, vamos a mi cuarto. Si tu temor es por otra cosa, despreocúpate, no va a pasar nada que tú no quieras. Le comenta Alex con un gesto gentil.
- Ok, gracias.
- No hay necesidad de agradeces amor.
- ¿Sabes?, yo hago una cotufas ricas, no es por aladear, pero a muchos le quedan secas o se les quema ja, ja, ja.
- Si eso es cierto ja, ja, ja, yo soy uno – dice chisto Alex.
- Mientras tú buscas la película, yo voy a la cocina a preparas las cotufas. Ahora… muéstrame la cocina por favor.
¡Sí, claro! Ven – guía Alex a su novia a la cocina, le saca la paila para las cotufas y la mantequilla.
- voy al cuarto a buscar la película.
- Perfecto, yo seguiré con las cotufas – dice Sofía.

Ya cuando estaba todo listo, Sofía va con las cotufas y un par de vasos con refresco al cuarto, ya Alex estaba conectando los panales a la tv para prenderlo. Sofía entra un poco insegura mirando a su alrededor. Observa detalladamente el lugar, ve sus paredes color blanco, un closet de negro con manillas metálicas muy varonil, cortinas azul marino y detalles de cuadros color beige. El piso de granito color gris, una peinadora negra patente al igual que su juego de cuarto, en ella exquisitos perfumes de marca reconocida, en un rincón una colección de mascaras de terror muy originales, y algunos adornos metálicos, su cama en todo el centro con sabanas acolchadas por el frió y un televisor tan enorme que de verdad parecía la sala de un cine.

- ¿Te gusta mi cuarto?
- Si, es lindo, muy masculino, ¡de lógica!
- Si, bastante, ya listas las cotufas podemos ver la película, escogí una cómica, es que quiero hacerte reír hoy.
- Me encanta la comedia, buena elección.
- Ponte cómoda.
- ¿Puedo quitarme las zapatillas?
- ¡claro, amor!, haz lo que quieras.
- ¿Vamos a verla en la cama?
- Si, o ¿prefieres que busque unas sillas?, eso si te digo; ver películas recostados en la cama es muy acogedor.
- Está bien, no es necesario las sillas.

Se acuestas en la cama a ver la película, comiendo cotufas. Alex se acerca a ella y la abraza. Sofía se pone un poco nerviosa, no obstante disimula para no arruinar su cita. Quería mostrar que no era una niña. Acurrucándose en el pecho de su novio le dice.

- Me encantas estar contigo.
- ¿sí?
- ¡de verdad!
- ¿y por qué?
- Me siento otra, es como olvidar todo lo demás, estar contigo… es estar solamente tú y yo, mientras en mi mente el mundo desvanece.
- ¡Wou!, nadie me había dicho algo así.

Por un momento la película ya no era de interés…
- Tengo que contarte algo – dice Sofía.
- Si, dime.
- Como ya sabes hasta hoy tengo clases y comienzan mis vacaciones. Yo he estado planeando un viaje a Mérida. La cuestión es que… nos podremos ver en un buen lapso.
- ¿Qué? ¿Planeas un viaje y no me dices nada?
- Amor, el viaje estaba programa mucho antes de nosotros tener algo, o sea, hace 5 meses.
- Es que… yo quería compartir más contigo ahora en tus vacaciones. ¿No puedes cancelar el viaje?
- ¿cancelar el viaje?... ¡yo quiero ir! Espere todo un año para eso sin mencionar que seria demasiado extraño cancelarlo así no mas, cuando ya han culminado mis clases, mi padre no es un tonto, se daría cuenta que hay otras razones.
- ¡¿Entonces iras?!
- Amor, no quiero que te molestes.
- ¡Sofía yo tenía planes contigo estas vacaciones! – exclama Alex en tono alterante.
- Entonces ¡ven conmigo!, yo me iré este fin de semana por avión. Ya la posada está reservada, por eso no puedo cancelar, es un regalo de mi padre y rechazarlo sería extremadamente extraño. ¿Ya me entiendes? No pensé que diría esto pero vente conmigo o nos podríamos encontrarnos allá, además así cumplirías tus planes en Mérida, conociendo que ese estado es súper romántico, ¡es perfecto! , ¿No crees?
- No lo puedo creer… tu pidiéndome ir a Mérida contigo. Yo encantado, pero no puedo, tengo mucho trabajo. No creo que me den el permiso de faltar tantos días.
- Lo siento por ti, pues te lo perderás, yo iré al viaje.
- Perfecto - A muerda diente dice Alex.
- Ya término la película, mejor me voy.
- ¿te vas?
- Si ya es tarde.
- ¡Vamos! No es tarde.
- Para mí sí.
- Está bien, está bien, ¡como quieras!

Sofía sale de la casa de su novio, dirigiéndose a su hogar. Al llegar su madre preocupada la recibe.
- ¡Sofía! ¿Dónde estabas? – le dice la señora molesta.
- Salí un rato a distraerme.
- ¿Y porque tienes el celular apagado?
- Mamá se me descargo el celular, ¡eso es todo!, ¿cuál es el problema en yo salir un rato? ¡¿no fuiste tú la que me dijo que necesita salir, despejar la mente?! – responde Sofía molesta.
- Si... pe…
- Si nada mamá… necesito respirar… drenar… todo esto que por años he llevado, ¡me voy a volver loca! – gritando manifiesta la chica a su madre.
- ¡Ya basta! – dice Máximo al escuchar la discusión.
- No máximo, ¡NO! No quiero que te metas en esto – dice Sofía.
- Voy a mi cuarto.
- Todo lo quieres arreglar metiéndote a tu cuarto – le dice máximo a su hermana.
- Porque ese es mi mundo, allí soy yo, puedo ser yo, me gusta estar allí.  

Entra a su cuarto y tira la puerta.
Ya eran las 7:00 pm, Sofía en un rincón de su cuarto llorando por la discusión con su madre. Se escucha la puerta abrir, era su padre.
- ¿Sofía?
- ¡Papi!, dime – se levanta Sofía del suelo, secando sus lagrimas y arreglando su cabello.
- ¿Qué tienes?
- Nada malo.
- Si no es malo ¿Por qué lloras?
- Discutí con mami, eso es todo.
- Pasaste todo el día en la calle y tu celular apagado ¿Dónde estabas?
- ¿Por qué no me dices donde pasaste esas tres noches fuera de casa? – pregunta Sofía de manera desafiante y mirando a su padre fijamente a sus ojos.
- No estamos hablando de eso.
- ¡¿A no?! entonces no me preguntes donde estaba, porque te puedo asegurar que yo no estaba haciendo nada malo… ¿Tu puedes decir lo mismo?
- ¡Sofía! – le dice el padre con carácter.
- Así como estoy yo en estos momentos, tu esposa, mi madre pasa las noches, así, en vela, por ti… sufriendo ¿ustedes creen que no me doy cuenta’ ya no soy una niña. ¡Ya no más! si no tienes más nada que decir, si no me responderás, si seguirás fingiendo de que en esta casa no está sucediendo nada, entonces no pierdas el tiempo y discúlpame padre, pero sal de mi habitación... por favor.

Su padre sale del cuarto cabeza abajo, triste, y apenado con su hija, no tuvo las palabras para responderle. Sabía que era verdad, que su hija tenía razón en lo que le había dicho.
Nuevamente cuando eras las 10:00 pm le pone seguro a la puerta, para que nadie la molestara.

Capitulo 10. Trujillo:
Capitulo 10
Trujillo

La semana se hacía corta, Alex enojado debido a que sus planes habían decaído por el viaje de Sofía. Alex estaba consciente que solo le quedaban días para ver a Sofía antes de su partida a Mérida. Baja la guarda y se dispone a pensar, en que la chica tenía razón, pues el viaje era un regalo del padre, cancelar un viaje inesperadamente cuando todo ya estaba pago, seria exactamente como comento su novia “extremadamente extraño”. Alex estando en casa decide llamarla para verse.

- ¿Ya no estás molesto?, ¡pregunto por tu llamada! – contestado Sofía el celular.
- ¿salimos un rato? Ya falta poco para tu viaje y quiero compartir lo más que pueda contigo.
- Mmm ¿Donde nos vemos? – pregunta sofí.
- Si estás en tu casa, puedo pasar por ti.
- Entonces dame unos 20 minutos, para alistarme.
- Ok, yo espero. ¡20 minutos!

Esta vez Alex quería llevarla a pasear. Había alquilado un coche sin fecha de entrega, para poder ir a donde él quisiera.
Tenía planeado llevarla al otro lado del estado, cruzando el puente sobre el lago. Comer cachampas de maíz y llegar a “Los Dulces” un sector muy nombrado de esa zona. Y si el tiempo les daba, la llevaría a Isnotù (población del estado Trujillo – Venezuela).

El reloj apuntaba las 7:15 am, Alex busca las llaves, se monta en el carro para ir a buscar a Sofía. Llegando a la casa de su chica le envía un mensaje.

- Estoy en el frente.
- Ya salgo – respondió Sofí.
- ¿Mami? – dice Sofía, para notificar de su salida.
- ¡Aquí estoy!
- Voy a salir.
- ¿Para donde?
- ¡La verdad, no sé!
- ¿Cómo que no sabes?, a ver y ¿Con quién vas a salir?
- ¿Con Alex? – le dice de manera chistosa Sofía a su madre.
- ¡Alex!, yo te dejo ir pero quiero hablar con él.
- Mami ¡por favor!
- Tengo que cuidarte ¿no?
- Si,si, está bien . estas de suerte, ya llego, se encuentra en el frente de la casa.

Sofía y Amanda salen de la casa. Alex cuando vio a la señora Castillo se puso pálido, ya conociendo lo protectores que eran con la chica.

Alex sale del auto para enfrentar la situación.

- ¡Alex!- dice Amanda.
- Señora Castillo. ¿Cómo esta?
- Bien, ahora dime ¿para donde van?
- Quiero llevarla a pasear a los dulces.
- ¿A los dulces? Retirado.
- Si eso lo sé… para ser sincero quería llevar a Sofía a Isnotù. Era una sorpresa, pero ya que pregunta, ¡quiero ser sincero!

Sofí sonríe, Amanda la mira y le dice en un suspiro.

- Bueno… es temprano. Si piensan ir para allá no pierdan el tiempo, ¡se les hace tarde!
- Gracias, fue un placer verla.
- Igualmente… Sofía ven acá un momento por favor.
Sofía retrocede y va a que su madre.
- Dime mami.
- Cuídate, no inventes, ten en cuenta que el no es un muchachito ya es un hombre.
- Si mami, lo tengo presente… Bendición.
- Dios me la bendiga… dios me los bendiga a ambos – dice Amando alzando la voz.
- ¡Amén! Señora Castillo.
- ¡Amén! mami.

Sofía se monta en el auto y Alex arranca.
- Por un momento me puse nervioso.
- ¡No puedo creer! ¿Tu nervioso?... Eso es un milagro.
- Bueno por un momento pensé que se armario un problemón.
- ¡No vale! Mi madre no es así.

Cuando ya iban a media hora de viaje, ya por llegar a destino Alex pregunta.

- ¿Tienes hambre?
- Si amor, no desayune por salir rápido.
- Vamos a comer cachapas ¿Te gustan?
- ¡Rico!, me encantan, así con quesito de mano y nata ¡mmm sabroso!
- Entonces vamos.

Al llegar al sitio, el olor era agradable, se podía apreciar el Maíz dulce, tostado, queso, chicharon y otros acompañamientos. El sitio en especial se caracterizaba por sus mesas de madera, ambiente al aire libre también por la cachapa en específico. La hacían frente al cliente, mezcla, cocción y preparación.

- ¡Buenos días! Bienvenidos – ¿desean ordenar? – pregunta el chico encargado de las mesas.
- Quiero una cachapa con queso de mano, nata, queso amarillo y un jugo de Naranja – ordena Sofía.
- Yo quiero una cachapa con queso de trenza, jamón, suero de leche y un refresco.

El muchacho toma la orden y se retira.
- ¿Refresco? ¿No es muy temprano?
- ¡No!, el refresco es bueno a la hora que sea – dice Alex de manera chistosa.

Ya la comida en la mesa comienza a comer, el día se tornaba agradable para ambos.
Notando que el tiempo quería volar, comen un poco mas acelerados, para llegar a tiempo a Isnotù.

- ¡Ya termine! ¿Nos vamos? – dice Sofí.
- ¿Cuál es el apuro? Ja,ja,ja.
- Bueno quiero ir a Trujillo.
- Compramos unos dulce y nos vamos ¿Si?
- Ok.

Arrancan a los Dulces para comprar algunos de ellos pera merendar en el camino.
- ¡Allí esta! – exclama Sofía.

El muy nombrado “Los Dulces”, particular por ser cochas de palma a la orilla de la carretera con estantes de metal o madera. De vista muy bonito, estando en frascos de vidrio, llamativos por los colores de los dulces caseros de la zona, mayormente de frutas. Sin necesidad de bajarse del carro piden un frasco de durazno y otro de icaco.

A un par de horas de viaje, el clima comienza a cambiar, el fresco de las montañas comenzaba a sentirse, apagan el aire del auto, abren las ventanas, el viento invade los pulmones de ambos. Sofía respiraba profundo y dice.

- Huele a hierba, humedad, a campo.
- ¡Huele a libertad! – dice Alex.
- ¿Por eso me trajiste para acá? Para ser libres tu yo... por lo menos el día de hoy.
- Si amor, quería estar así contigo.
- ¡Mira el rio! – dice Sofía con emoción.

No muy retirado de la carretera se podía apreciar un rio particular de Trujillo. Alex se estaciona y paga el carro, se bajan y se disponen a observar el rio, sus caídas en las rocas, de corriente no muy fuerte.
- Hermoso, ¿No crees? – pregunta Sofía
- ¿Quieres bañarte?
- ¡¿Qué?! ¿Estás loco? Por aquí pasa mucha gente, si nos ven nos dirán dementes.
- Es igual que ir a la playa, ¡no seas dramática!
- Ja, ja, ja, dramática. ¿Aja? Y yo nada más traje una muda de ropa, o sea, la que traigo puesta, ni traje de baño ni nada de eso.
- Bueno báñate en ropa interior – dice de manera ocurrente.
- De verdad tú estás loco. ¡No así no!
- ¿A no? – Alex la toma por las piernas, cargándola como un bebe – entonces nos bañamos así.
- ¡no, no, no, no!, ¡por favor! – grita entre risas Sofía.
- te quitas la ropa o llegaras a Isnotu toda empapada. ¡Tú dices!
- Es que me da pena.
- Ya te he visto en traje de baño, en tus practicas de natación, no te de pena.
- ¡Eso es cierto!, está bien.

Sofía se quita la ropa, quedando en cacheteros y brassier. Alex no disimula y la ve de pies a cabeza.

- ¿Sabes que me estas matando verdad? – dice Alex.
- Tu lo pediste, no es mi culpa… anda, anda metete y después yo.
- ¡No señor! Nos metemos juntos – nuevamente Alex la toma por las piernas, cargándola, se meten juntos al agua.
- ¡ay, por dios, el agua esta fría! – comenta Sofía.
- Así es mejor, te mantiene firme la piel ja, ja, ja.
- ¡No te burle Alex!
- ¡Ven acá! La abraza comenzando a besarla intensamente, baja su boca al cuello de la chica, queriendo seguir más abajo Sofía reacciona.
- ¡Cuidado niñito! – de manera chusca.
- Aquí el niño no soy yo, Ja, ja, ja, está bien.

Retozan por un buen rato, juguetean, y se relajan, disfrutando de las claras aguas del rio de Trujillo.

- Mi china no quiero ser aguafiestas, pero ya tenemos que seguir, ya son las 11:05 am y todavía falta unas 2 horas para llegar a Isnotù.
- ¡Tienes razón! Salgamos… menos mal que no nos vio nadie …
- Esto es legal, no hay problema. La condición es no contaminar el rio.
- ¡A ok!... bueno vámonos.

Alex saca un paño que había llevado, se secan un poco y se vuelve a vestir…

- Alex… ¡tengo mucho frio! Y no traje ninguna chaqueta…
- Por eso no te preocupes, yo traje chaquetas, y también en Isnotù venden… lo que si es que, gracias a dios tu jean en negro.
- ¿Por qué? – pregunta curiosa Sofía.
- Pues así no se notara que esta mojada ja, ja, ja.
- ¡Ay si! Tienes razón… aunque yo como tú no gozaría mucho… Por que a ti si se te nota lo empapado.
- Amorcito ¿Tú me tomas por quien? Yo traje otro jean. Está en el maletero.
- Por lo visto todo planeadito ¿No?
- Es que uno nunca sabe, yo no tenia planeado lo del rio… como mi madre dice “mijo uno nunca sabe, porque hasta los zapatos te pueden dejar botado”.
- Astuto el muchacho ¡jum! – dice Sofía de manera ocurrente.

Antes de llegar a Isnotù, Alex se estaciona para cambiarse el jean y su ropa interior. Saca las chaquetas, dándole una a Sofía. Se montan para seguir al dicho sitio.

- Esto sí es hermoso, tenía muchos años que no venia. Confiesa la muchacha.
- ¡Ha pero ya lo conoces!
- Si, cuando vine fue con mi padre. Vino hacerle una promesa en la iglesia de José Gregorio Hernández (santo que cura a los enfermos, antes de su muerte su profesión era la medicina). Su hermano estaba mal de salud y vinimos por él. Luego mi tío se recupero.
Pero al siguiente año tuvo un accidente y murió. Creo que dios tenía una mejor vida para él. Dice Sofía con sus ojos llorosos, pues quería mucho a su tío.

- Lo siento… pero ya está en mejor vida, como tú dices.
- Si… bueno… bueno… no hablemos de eso y caminemos

Iban los dos tomado de la mano, viendo la artesanía, accesorios y ropa típica de la región. Comenzaba la neblina, caía la tarden aumentando el clima.

- Amor gracias por traerme aquí…
- Bueno pensé que si te ibas a Mérida, trataría de hacer parte de mis planes contigo.
- Solo quedan tres días antes del viaje. Así que tenemos que aprovechar – comenta la chica.
- Si tenemos que aprovechar al máximo… ¿y cuántos días duraras allá?
- Eh… un mes. – dice Sofía temerosa por la reacción de su novio.
- ¿Un mes?... si quieres te mudas de una vez. Dice de forma chocante.
- No te molestes… ya te dije… mi papá pago por todo, la posada por un mes… incluso planifique a donde ir, lugares turísticos y todo.
- ¿Y vas tú sola?
- Si, normalmente viajo sola. Aunque es primera vez que duraré un mes en una posada. Normalmente cuando viajo tengo donde llegar, familiares.
- Entiendo.

Cuando eran las 6:00pm deciden partir del lugar, para no llegar tan tarde. Durante el trayecto a casa hubo silencio, Alex no quería hablar, su molestia aumento cuando supo el tiempo de la estadía. Pensaba que sería una o dos semanas como máximo.

- Estas molesto ¿verdad?
- No.
- Si lo estas, te conozco amor.
- Te dije que no.
- ¿aja? ¿Y porque no hablas?
- Vengo concentrado en la carretera, ya es de noche y tengo que estar precavido.

No hubo más palabras que esas. Ya por fin llegan y Alex deja a su novia en casa. Se despiden seguido de eso Alex toma camino a la suya.
Al llegar Alex estaciona y ya entrando a su casa se aparece Grego.

- Amigo ¡estás perdido!
- Esta fuera de la ciudad ¿Cómo andas?
- Yo, bien… pero vine para decirte algo.
- ¿Qué paso? – pregunta Alex.
- Esta semana viene alguien en especial – dice Gregorio.
- ¿Quién?
- ¡Eso es lo malo!, no te puedo decir.
- ¡Vamos! Dime.
- De verdad no puedo. Lo que te puedo decir es que te tiene una sorpresa. Es mas no tenía que decirte nada, pero no quería que te tomaran de sorpresa, como se que no te gusta, quise advertirte.
- Gracias ¡a medias! Amigo, la idea es que me digas todo completo - Comunica Alex.
- Suficiente con eso… me voy, nada mas quería decirte eso, tengo que ir a buscar a mi novia. Hasta luego colega – dice Grego extendiendo su mano.
- Nos vemos – responde Alex de igual manera extendiendo su mano.


Última edición por Kashi el Sáb Mar 15, 2014 1:07 pm, editado 2 veces


avatar
Kashi
Dones de luz

Mensajes : 39
Fecha de inscripción : 22/01/2014
Edad : 25

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Frenesì Devastador

Mensaje por Kashi el Jue Mar 13, 2014 1:49 pm

listo capitulos 8 y 9


avatar
Kashi
Dones de luz

Mensajes : 39
Fecha de inscripción : 22/01/2014
Edad : 25

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Frenesì Devastador

Mensaje por Kashi el Sáb Mar 15, 2014 5:11 pm

[img][/img]
Capitulo 11. Solo de èl:

Capitulo 11
Solo de él

Una visita en alerta, pero no bienvenida. Acto no grato para algunos, especialmente para Sofía.
Sofía en casa, estaba considerando acortar la estadía en Mérida.
Y decide compartirlo con su madre.
- ¡Hola mami!
- Llegaste ¿Cómo te fue?
- Muy bien, disfrute mucho.
- Ese muchacho te gusta mucho, ¡se te nota! – dice Amanda son un gesto gentil.
- ¿De verdad1, ¡sí! Mucho.
- Tú también le gustas, ¿qué tiempo tienen justos?
- ¡Mami!.
- Cariño, soy una mujer, no una niñita para no darme cuenta.
- Me descubriste… pero bueno, si somos novio, este mes cumplimos 6 meses – dice Sofía.
- ¡Tienen ya tiempito! ¿No?
- ¡Algo!
- Solo ten cuidado… lo que decidas hacer, será tu decisión, solo tú correrás con las consecuencias. Independientemente de lo hagas con él,… no quiero verte sufrir, el amor es delicado y frágil, solo un tris de segundo pueden cambiar las cosas hija.
- Lo tendré presente… Gracias. – expresa Sofía decidiendo no decir nada sobre el viaje.

En ese momento Amanda se retira y Sofía va a su cuarto, el reloj apuntando las 10:00  de la noche, la chica como siempre, pone seguro a la puerta.
Por otra parte, Alex estaba intrigado por el comentario de su amigo.  Todavía no sabía quien llegaría esa semana, pensó es varias personas y no daba con la indicada.

- ¡No puedo creer en el estado que me tiene esta chica!... es que esa ternura,  me vuelo loco, y ya no lo estoy aguantando, ¡Dios!, sé muy bien por lo que paso, pero entiéndeme soy un hombre, soy humano necesito de ella, más que un beso, hacerla mía. – se decía así mismo Alex con desesperación.

El chico se acuesta en la cama, pensativo, mirando el techo… así pasaron las horas, hasta que el cuerpo lo venció y se quedo dormido.

El cielo comenzó a aclararse indicio del nuevo día, Sofía se levanta temprano como de costumbre, estirar sus brazos y pasa frente al espejo. Se detiene por un segundo, notando labial rojos en su boca.
- ¿Qué es esto?, ¡si yo no me puse labial rojo ayer!... qué raro, no recuerdo haberme pintado…
Sin tomarle mucha importancia, va al baño hacer su rutina de higiene.
Estando lista, sale del cuarto para desayunar, su madre ya le tenía la comida lista. En la mesa se encontraba su hermano y su padre.

- ¿En vacaciones y levantada tan temprano? – pregunta su hermano.
- La costumbre manito. .. ¡buenos días a todos!

- ¡Buenos días!... cariño ¿Vas a comer? – pregunta Amanda a su hija.

- Si mami, por favor.

Sin embrago Sofía no dirigió palabra con su padre, por su anterior conversación. Máximo sintió la tensión entre su hermana y su papá, pero no quiso ser imprudente… y siguió comiendo.

- Max…y ¿Qué vas hacer hoy? – pregunta su hermanita.
- Trabajar…  ya quisiera tomarme unas vacaciones así como las tuyas.
- No te preocupes cariño, pronto saldremos todos en familia… tu padre y yo estamos planeando un viaje a Francia.
- ¿Para Francia?
- ¡Oye mami, pero no me habías dicho eso! – comenta Sofí.
- Bueno ya lo sabes – dice Amanda.
- ¿Tienen la fecha? – pregunta Max.
- No… pero si vamos a ir. ¿Verdad Héctor?
- ¿ah?
- ¿En qué mundo estas Héctor?
- Disculpa amor… tengo que ir a trabajar.

Héctor se levanta, agarra sus llaves y sale al trabajo.

- ¿Qué le pasa a papá? – prengunta Max.
- No lo sé amor – responde su madre.
- Creo que se me quito el hambre… voy a caminar un rato mami, chao Max, nos vemos mas tarde. Manifiesta la chica.
- ¡Sofía! no has probado bocado.
- Después como.

Sofía camina un par de cuadras, toma un taxi y va a casa de su novio. Quería tomarlo de sorpresa. Al llegar toca la puerta, espera unos minutos, sale Alex con su cara hinchada por dormir.

-¿Quién, llama a esta hora? – dice el muchacho abriendo la puerta.
- ¿todavía durmiendo? – ya esta tarde… son las 8:00 am.
- ¿Amor?... que, ¿Qué haces a esta hora aquí?
- vine a visitarte, pero si tienes mucho sueño, entonces me voy.
- no, no, no, pasa por favor, solo… deja… ba… bañarme ¿Si?

Sofía entra a la casa, pone su valso en el mesón de la cocina y dice.

- Tengo hambre… ¿Quieres que te prepare algo?
- ¡Wou!, el primer desayuno de mi novia. Sí, quiero.
- ¡Cómico!... ¿Algo en especial?
- ¡Sorpréndeme!

Sofía comienza a cocinar… corta algunas verduras… corta queso y busca plátano… prepara su desayuno y el del lo sirve en la mesa.

- ¡Amor, el desayuno ya está listo!
- ¡Voy!.

Se apresura Alex en vestirse… sale, colocándose sus cholas (Yancleta o cotiza)
- ¡Mira eso!, que linda amor, gracias.
- Hice jugo de melón. ¡Cero refresco!. Por lo menos el día de hoy,
- Tan bella… ven dame un beso… ¡Que rico! Y dime ¿eso es?
- Tostadas de plátano aderezado con ajo y sal, tortilla de huevos con jamón, queso amarrillo, algunas verduras. Queso rallado  y mucho amor.
- Gracias mi vida, que de tiempo tenía que no desayunaba así, y mucho más tiempo… un desayuno en la mesa, pues particularmente como en la calle, poco como aquí y de ser así lo hago en el cuarto viendo tv.
- Bueno… mientras yo esté aquí, yo cocinare para ti.

Disfrutando del desayuno… Sofía decide pasar el día allí.

- ¿Piensas salir hoy?
- No, pero si quieres salir, no hay problema.
- No, quiero pasarla junto a ti.
- Eh… quería disculparme por lo de anoche, no quería ser grosero... solo. Que...
- Si lo sé, no te preocupes. Yo entiendo. – dice Sofía.

Alex sonríe y siente calma por un momento.
- ¡Entonces!… vas a pasar el día conmigo.
- Sí, pero tengo que estar en mi casa antes de las 10:00 de la noche ni un minuto más, ni un minuto menos.
- ¿Por qué?
- La verdad no sé, es que a esa hora ya estoy lista para dormir.
- A ok.
- ¡Te cuento! Hoy en la mañana al despertar, me mire en el espejo y vi labial rojo en mi boca.
- ¿Qué tiene de raro?
- Yo no me puse rojo ayer, ¿Recuerdas? Era rosa el labial que use ayer.
- ¿El que te ayude a quitar ayer?, si, si lo recuerdo – dice de manera muy cómica Alex.
- Graciosito… ¡como sea!… yo no recuerdo en ningún momento aplicarme labial rojo anoche, y mucho menos antes de dormir.
- Seguro tenias mucho sueño y no lo recuerdas. A menos que seas sonámbula ¡Que locura!
- Yo no sufro de eso.

En plena conversación repica el teléfono local… sale Alex a contestar.

- ¿Alo?
- Alex, soy Grego voy un momento a tu casa, está pendiente…
- Grego… es que… ¿alo?...el muy me colgó.
- ¿Quién? – pregunta Sofía
- Un amigo, viene para acá. Discúlpame amor.
- ¿Qué tiene de malo?
- Nada… solo que es impertinente.
- Entonces no te disculpes.

Se escucha la puerta. Alex sale abrir, sabía que era Gregorio.

- ¡Colega! ¿Cómo amaneces?
- Bien, dime ¿Qué paso?
- Vine a invitarte al juego de beisbol ¡Vamos!
- No puedo.
- ¡Hola! – dice Sofía acercándose a Alex.
- ¡¿Hola?! – dice Grego.
- Grego te presento a mi novia, Sofía.
- Ap… amigo discúlpame no sabía que… ap… un gusto Sofía.
- Un placer Grego.
- ¡Claro que vas a saber!, si me colgaste de golpe.
- Perdón, bueno entonces yo me voy … y disculpen no quería interrumpí.
- No te preocupes Grego, al menos te conocí.
- Chao amigo. Nos vemos después – dice Alex.
- Chao.

Grego se retira, Sofía sonríe por conocer al muchacho…

- Es algo especial tu amigo.
- ¿Cómo así?
- Es muy cómico.
- Ah... si. El es así... vamos a dentro todavía tengo del dulce que compramos ayer…

Al entrar se reparten el dulce casero… pasan la tarde, viendo películas, platicaron. Sofía preparo almuerzo… jugaron video juegos y en la tarde ya cansados, Sofía comenta.

- Tengo sueño ¿Qué hora es?
- Amor, las 5: oo pm.
- Voy a dormir un poco… ¿Me despiertas antes de las 10:00pm?
- Si, ¿pero tu mamá no se molestara por la hora?
- No creo.
- ¿Y tu padre?
- Por el día de hoy no me dirá nada.

La chica se dispone a dormir. Alex la miraba, cuidándola… acariciaba su cabello acurrucándose a su lado. Así duro un buen rato… Sofía comienza a despertar y brinca de un golpe.

- ¡Ay dios!… ¿qué hora es?
- ¡Me asustaste!... apenas las 6:30 pm
- Tengo que irme.
- No te vayas amor.
- Sí, tengo que irme.
- Tú dijiste que no te dirían nada. quédate un rato más ¿Si? – Alex comienza a ser más insistente acercándose a ella.
- Es que… no sé.
- en voz baja e intenso dice Alex – quédate, Sofía. Ven acá…

El comienza a rozar su espalda y abrazarla con presión. La besaba y tomaba su cabello entre sus dedos.
- Quiero estar contigo amor.
- No, no.
Por favor amor, déjate llevar.

Alex puso su mano en la parte trasera de ella. El comenzaba a excitarse.

- ¡Ya!, no, no quiero – dice Sofía en un grito.
- Cálmate amor…
- Déjame, aléjate… ¡me voy, me voy!
- No, no, calma, para.
- Ábreme la puerta Alex – dice Sofía toda nerviosa.

Alex la abraza, para calmarla y consolarla, ya su agitado cuerpo se había paralizado con el estruendo de su novia.

- Es que… no puedo Alex - dice la chica en llanto
- ¿Quieres contarme? Tenme confianza.
- Perdóname Alex, solo que… de este tema no me gusta hablar… me costara estar contigo.
- Explícame ¿Si? – ya Alex sabia el porqué, solo quería escucharlo de ella.
- Hace muchos años… eh… me paso algo terrible. Estaba sola en casa… mi… mi  padre viajaba y mi madre estaba en la clínica cuidando a mi abuela. Mi hermano había salido, no se… a… adonde. Me di cuenta que estaba sola al levantarme de la cama. Me asome en cada sección de la casa. Y en fondo escuche un ruido, pensé que era alguno de ellos. ¡Fue terrible Alex!
Había un tipo, no lo puedo recordar… cuando me vio entro a la fuerza a la casa.  Yo gritaba pero ningún vecino me escucho. ¡Abuso de mi Alex!
- Mi vida lo siento… yo no quise… mi china bella no llores.
- Es que me da rabia todo esto, lo que me pasó y el no poder estar… es que me pongo nerviosa.
- Yo esperare por ti amor, solo que esta parte de la historia no la sabia.
- ¿De la historia?
- O sea, de tu vida.
- Yo quiero estar contigo, pero me pongo mal… ¿Podrías ayudarme?
- ¿Cómo?
- No se guiándome, ahora que te conté, me siento un poco más aliviada, nunca le había contado a alguien sobre esto. Es como quitarme un gramo de encima . . .
- ¿Cómo quieres que te guie?
- Tal vez podríamos intentarlo, yo pondré de mi parte para no trancarme.
- Amor, no quiero que te sientas obligada.
- No me siento obligada, simplemente quiero estar contigo.
- ¿Segura?
- Si amor.

Con el permiso de Sofía, Alex comienza delicadamente a besar sus manos, sus mejillas, acaricia su cabello tiernamente, lo más suave que podía, para no alterar a su novia. Sofía cerraba sus ojos bien apretados, respiraba profundo. El tomo la mano de la chica y la poso en su cuello.
- ¿Estas cómoda?
- Suspiro y  dijo – si.
Ella comenzó a tranquilizarse, trataba de disfrutar.
- Te amo mi china bella.
- Te amo.

Alex aumento el nivel, y la comenzó a besar apasionada mente, sus manos comenzaron a descubrir el cuerpo de Sofía. Le quito los zapatos, seguido su suéter, sin embargo Sofía quiso parar, ella respiro hondo y siguió; él seguía besándola.
- Déjate llevar amor – aconsejo Alex en un susurro

Con dulzura le quito el jean y se alejo de ella para admirar a quien sería su mujer. Esto lo éxito mucho mas, ella lo noto y le comenzó agradar la situación. El se quito los zapatos y cuando se iba a quitar el suéter, ello lo detiene.

- Quiero ser yo quien te la quita.

El se deja y ella sigue quitándole el suéter, con poca experiencia acaricio los brazos del chico, el sonríe por la inocencia de la muchacha. Ella lo besa lo mas apasionada que pudo. Alex la tomo de la espalda y le decía.

- Quiero ser tuyo esta noche, este fuego que siento me está matando, y tú lo calmaras.

Ella no dijo nada, dejándose llevar… Alex quita el broche del brassier, este cae al suelo quedando libres sus delicado senos, no tarda en besarlos y acariciarlos con lentitud, seguido baja el bikini de la chica viendo la V de victoria frente del. En ese instante Sofía se aleja, dándole la espalda por pena y miedo.

- No temas a mor, yo no voy a lastimarte.  
- Solo que… lo intento.
- Deja que todo fluya.

El la voltea, ese fuego nombrado aumentaba… ardía de placer, ella se contagio de él y fluyo. Se subieron a la cama. Nuevamente alex comienza  a besar, esta vez los pies de su novia subiendo por las piernas hasta los senos, ello lo apretaba ya excitada. El prosigue su delicado trabajo, hundiéndose en el vientre de Sofía.
La muchacha se queja, por el dolor.

- Such…, such… tranquila.
- Duele.
- Lo sé,  descúlame, es parte de esto.

Dos cuerpos se unieron por amor, por vez primera Sofía sentía un amor mutuo expresado de tal manera.  Alex tenía la dicha de sentirse único en ese momento, ya era suya, solo para él, se sentía más enamorado que nunca, le sorprendió el amor. Con tan solo una chica de 17 años.


Última edición por Kashi el Sáb Mar 15, 2014 5:25 pm, editado 4 veces (Razón : Imagen)


avatar
Kashi
Dones de luz

Mensajes : 39
Fecha de inscripción : 22/01/2014
Edad : 25

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Frenesì Devastador

Mensaje por Mariana d' Wood el Dom Mar 16, 2014 11:55 pm

Very Happy Very Happy Very Happy ¿Para cuándo el capítulo 12 amiga? Jajaja Me encanta.


Like a Star @ heaven "No es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir" Like a Star @ heaven 
avatar
Mariana d' Wood

Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 28/01/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Frenesì Devastador

Mensaje por Kashi el Mar Mar 18, 2014 2:56 pm

Mariana d' Wood escribió:Very Happy Very Happy Very Happy ¿Para cuándo el capítulo 12 amiga? Jajaja Me encanta.

Ya estoy terminando unos detalles del capitulo 12 y 13 ... ¡Mañana los publico! Smile


avatar
Kashi
Dones de luz

Mensajes : 39
Fecha de inscripción : 22/01/2014
Edad : 25

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Frenesì Devastador

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.